lunes, 15 de febrero de 2016

Como evitar y trabajar las “rigideces”

Llamamos “rigideces” a conductas no funcionales que el niño/a las que el niño se aferra y repite una y otra vez, y de no ser así se desencadena una conducta inadecuada como puede ser una rabieta.

Algunos ejemplos son: querer ponerse siempre la misma camiseta, o comer siempre con la misma cuchara, hacer siempre el mismo camino para ir al cole, sentarse en el mismo sitio para ver la tele, colocar una y otra vez el mismo objeto en un determinado lugar, etc.. .

Objetivo: Reducir y/o extinguir una conducta “rígida”  
                                         
Que hacer:

Seguro que ya conocéis a vuestro hijo lo suficiente como para anticipar que se va a producir una conducta “rígida”. Es más, a menudo es su propio entorno el que la mantiene para evitar que se produzca una rabieta. Pues bien, aprovechemos esta información para anticiparnos a la rigidez y trabajarla.  

Vamos a diferenciar dos formas de anticipación:

1.    La rigidez ya existe,  ya sabemos que va a ocurrir si el niño/a no cumple con su ritual, pero hoy hemos decidido que nos vamos a enfrentar a ello. Debemos utilizar lo que llamamos reforzamiento diferencial, es decir, yo ya sé que lo que va a ocurrir ahora va a provocar una queja en el niño/a, de manera que me voy a anticipar y voy a distraer la atención de mi hijo/a con alguna demanda que voy a reforzar. De esta manera estamos provocando una situación reforzante alternativa para el niño/a que haga que o bien se olvide de su rigidez o bien le merezca más la pena por lo reforzante que es, que empezar con una rabieta.

Ejemplos: si el niño/a siempre quiere el mismo plato para comer, podemos cambiarlo y poner su comida preferida en otro diferente provocando así que sea más atractivo comer que tener una rabieta por cambiar el plato. Otro ejemplo, si el niño/a siempre quiere ir por el mismo camino, escogeremos un reforzador potente y lo utilizaremos para redirigirle hacia otro camino y reforzarle por ello.

2.    Otra forma de anticipación sería el intentar evitar que el niño/a llegue a tener la rigidez. Es decir, si ya sabemos de la tendencia del niño/a a tener  determinadas rigideces, hacer su entorno y su día a día lo suficientemente variable de forma que así evitemos que aparezca la “rigidez”. A veces no nos damos cuenta de que somos nosotros mismos los que hemos creado un patrón repetitivo de conducta, hasta que un día se rompe y comprobamos que nuestro hijo/a no lo tolera. Por eso hay que estar atentos y anticiparnos a no crear estas rutinas.

Ejemplos: subir y bajar de casa a veces por el ascensor, a veces por las escaleras; a veces no ponemos el pijama antes de cenar y otras después; etc…  

No debemos olvidar: Reforzar que el niño/a tolere que cambiemos algo que él o ella quiere mantener y trabajar para evitar que se creen nuevas rutinas y rigideces.

Este tipo de conductas cuando aparecen, es recomendable que se trabajen y no evitar el enfrentarnos a ellas, ya que eso solo generará que se afiancen aún más ya que se irá una pero aparecerá otra y si no se trabajan cada vez tendrán una mayor frecuencia e intensidad.



1 comentario:

  1. Muy interesante, lo pondre en practica a ver que tal se me da.
    Es verdad que no nos damos cuenta pero generan manias sin parar
    Gracias.

    ResponderEliminar