martes, 20 de febrero de 2018

Danilo Chicaiza - Nuestro Logopeda

Esta semana os queremos presentar a un gran profesional que desde hace tiempo colabora con el equipo de La pieza del puzzle a través de la empresa "Logopedia a domicilio", se trata de Danilo Chicaiza Rodríguez, nuestro logopeda. 

Danilo trabaja en autismo y otras alteraciones funcionales y neurológicas desde el 2014, a continuación os detallamos su curriculum:

  • Graduado en Logopedia por la universidad de Castilla La Mancha.
  • Máster en Intervención Logopédica por la           universidad Complutense de Madrid.
  • Especialista en motricidad Orofacial por ILD.
  • Lengua de Signos española nivel B2 por Forma
  • Certificado método Belher en la rehabilitación con niños con implantes cocleares. 200 horas por AKOUS
  • Actualmente cursando máster en Motricidad Orofacial en la universidad Complutense de Madrid.

Nº Col. 28/0690

martes, 13 de febrero de 2018

Las economías de fichas

Frecuentemente, al inicio de la terapia, una preocupación habitual de los padres es: ¿pero no será malo acostumbrar a mi hijo/a a que se le refuerce por cada cosa que haga?.  El refuerzo directo se utiliza al inicio de cualquier aprendizaje nuevo, con la función de condicionar al niño/a positivamente a la nueva tarea y para que el aprendizaje de la contingencia sobre lo que se le enseña sea más rápida. 

Una vez que los niños/as que acuden a nuestra terapia basada en la metodología ABA comienzan a responder y han entendido que tras una petición de la terapeuta, si hay una respuesta correcta, se consigue un reforzador, ese refuerzo directo comienza a ser distanciado y empieza a conseguirse, ya no tras la realización de un único ensayo, sino de varios, por ejemplo dos o tres peticiones seguidas, y entonces reforzamos.

Este es el momento en el que solemos introducir el sistema de motivación llamado: economía de fichas, el cual consiste en la utilización de un tablero que tiene una serie de fichas pegadas en él. A medida que el niño/a va dando respuesta a las demandas de la terapeuta, va consiguiendo dichas fichas, hasta que las consigue todas y entonces obtiene un premio que puede haber sido o no pactado previamente.

Cuando el premio ha sido pactado, colocaremos la foto correspondiente en el tablero de modo que el niño/a pueda verlo.

Las economías de fichas, son como hemos indicado un sistema de motivación y como tal, persiguen motivar al alumno/a para que se mantenga atento/a en la tarea, y ganando fluidez en sus respuestas. El feedback es rápido, concreto y conciso, ya que ante una respuesta correcta el niño/a ve como automáticamente consigue una ficha y como la puede perder o no ganar cuando su respuesta ha sido errónea.

Es una manera muy visual y directa de ver la consecuencia que lleva asociada una respuesta. La economía de fichas, también sirve de ayuda para que el niño/a tenga información clara acerca de cuando empieza y cuando acabará la demanda, lo cual ayuda notablemente a su motivación por responder.

Otra ventaja, es que las fichas pueden contener información que el alumno/a ya conoce, por ejemplo: colores, números, letras, fotos de animales, etc... que pueden repasarse cada vez que el niño/a ha conseguido completar la tabla y "cuentan" las fichas para dar paso al refuerzo. De esta manera, se multiplican las oportunidades de aprendizaje que se le presentan al alumno/a cada vez que se hace uso de la economía de fichas.

La forma de introducirlas es siempre de menos a más, es decir, comenzaremos por una o dos fichas, y con demandas sencillas para el niño/a de manera que le sea fácil entender la dinámica, para poco a poco ir incrementando en número de fichas y dificultad de las tareas.



domingo, 4 de febrero de 2018

Experiencia sobre la terapia ABA de Carlos Santiago

Casi nadie te habla de la terapia ABA cuando a tu hijo le diagnostican TEA, es más, sueles perder unos meses preciosos, si no años, intentando identificar o etiquetar qué es exactamente lo que le pasa a tu hijo. Sin embargo, lo importante es ponerle a trabajar, cuánto antes. Esos meses son precisamente los más importantes para que consiga avanzar. Entre los 0 y los 6 años transcurre la etapa más importante en el desarrollo del cerebro del niño, y por tanto, es el tiempo imprescindible para actuar, sea cuál sea el trastorno.

Por suerte, nosotros habíamos oído hablar de la terapia ABA en el momento preciso y decidimos que eso era exactamente lo que necesitaba nuestro hijo. Si las personas que se dedican a valorar a los niños supieran realmente en qué consiste esta terapia la recomendarían sin pensarlo dos veces, pero por desgracia el desconocimiento hace que incluso lleguen a desaconsejártela. No fue nuestro caso, en nuestra decisión no cabía argumento en contra, sabíamos de primera mano los resultados que se pueden conseguir.

Nuestro hijo no tenía ni dos años cuando comenzó a ir a terapia con Ingrid y Paloma. Había perdido el lenguaje, no hablaba (aunque antes ya había dicho sus primeras palabras), aleteaba constantemente, andaba de puntillas, no mantenía contacto visual, no respondía a su nombre, no señalaba y un sin fin de cosas más. Es decir, tenía un retraso madurativo significativo. Parecía estar rodeado de una burbuja invisible que le impedía avanzar.

En tan sólo dos meses de terapia aquella burbuja explotó y el pequeño comenzó a avanzar poco a poco nuevamente. Lo hizo lentamente al principio, pero de forma muy clara y evidente, tanto que en poco tiempo comenzó a emitir sonidos de nuevo. Fueron muchas horas de trabajo y muchos momentos de frustración.

Sin embargo, cuando empezamos a tomar conciencia de lo acertada que había sido nuestra decisión intensificamos la terapia y llevamos a nuestro hijo todas las horas que nos fue posible. Fue duro, especialmente para él porque tan pequeño parecía sometido a una jornada de clases más larga de lo normal, pero era su mejor oportunidad. Además, él adoraba a sus terapeutas y durante la terapia estaba feliz, disfrutaba de la gran mayoría de las actividades que realizaba, aunque otras le costaran más. Ahora, tras varios años de terapia sabemos que fue la mejor decisión que hemos tomado jamás.

Nuestro hijo avanzó de tal forma que muchos de nuestros miedos iniciales desaparecieron con el tiempo. Consiguió hablar con normalidad, lee de forma extraordinaria, escribe, hace operaciones matemáticas, juega con sus amigos, hace natación y juega en un equipo de fútbol, disfruta de cualquier película, cumpleaños, etcétera, no aletea, no anda de puntillas, es cariñoso y feliz. Tiene cinco años y asiste a clases en su curso en un colegio público normal, ni en nuestros mejores sueños hubiéramos pensado que iba a conseguir salir de un pozo tan oscuro y profundo como en el que una vez estuvimos inmersos.

No sé si necesitará más terapia o más ayuda en el futuro, pero ahora estoy seguro de que gracias a ABA, a La Pieza del Puzzle y en especial a Ingrid, Paloma, Manuela y compañía tendremos el apoyo que necesitamos. Conozco a muchas personas que están viviendo lo mismo y a todas les he recomendado lo mismo: “Puedes creerlo o no pero, no pierdas el tiempo, prueba la terapia ABA y en unos meses tú mismo te darás cuenta de si has acertado”. Todos me lo han agradecido.


                                                                                                                                      Carlos Santiago