domingo, 28 de septiembre de 2014

Mi experiencia como terapeuta (Por Olga Solé)

Para hablar sobre mi experiencia como terapeuta, debo remontarme  a mis años en la universidad. En segundo de carrera me ofrecieron hacer prácticas en un centro de Barcelona llamado Planeta Imaginario. Hasta entonces para mí, el Trastorno Autista era desconocido, exceptuando alguna clase de conceptos básicos, en alguna asignatura de psicología o trastornos del lenguaje.

Inicie mi primer contacto en el año 2000/01, a través de un curso de extensión universitaria sobre Trastornos del espectro Autista, en que durante todo el año se realizaba una formación tanto teórica como práctica sobre intervención en terapia ABA.
Mi primera experiencia fue sorprendente, tanto por las características del trastorno en si, como por la todo lo que implicaba aplicar una terapia conductual. Aun así,  no tarde en darme cuenta de la efectividad de la misma. Era realmente impresionante como los niños iban aprendiendo, integrando nuevos conocimientos, nuevas habilidades, reduciendo esas conductas disruptivas, conectando cada día más y más con la gente y el mundo que les rodea. Llegando a adquirir un buen lenguaje, que les permitía expresar emociones, deseos e inquietudes con total naturalidad.

Al finalizar el curso, tuve que volver a mi ciudad natal, pero me traje conmigo parte de esa experiencia que tanto me había aportado.
No fue hasta pasados unos años, que me surgió la oportunidad de iniciar mi labor profesional como terapeuta de niños con TEA. No dude ni un instante, hice maletas y me volví para Barcelona.

Durante todos estos años, he estado colaborando con distintos centros (F.I.P.A, Educa’m, IDAAP, Batega, Teayudo…) realizando intervenciones terapéuticas a muchos niños, cada uno de ellos distinto al anterior. Aprendiendo de ellos día a día, siendo para mí, “mis mejores maestros”.

Dentro del Autismo, la evolución de cada niño es distinta, y  está condicionada por muchos factores. Cada niño tiene una serie de fortalezas y debilidades diferentes de las que pueda tener otro, aunque ambos estén dentro de un mismo diagnóstico. En mi experiencia, he visto un poco de todo: niños con pocas  habilidades, que han iniciado una intervención temprana  y que han ido evolucionando  de manera  sorprendente  hasta  llegar a alcanzar habilidades propias de su edad, y otros en los que el aprendizaje ha seguido otro ritmo. Os comento esto, para remarcar la importancia  de  un PEI (Programa de Educación Individualizada), ya que cada niño es único y no sirve de mucho aplicar programas estándar con ellos.

No hay que olvidar también que para que un tratamiento logre los objetivos planteados, es importante  un trabajo multidisciplinar, donde el intercambio de opiniones y puntos de vista de los distintos profesionales, haga de la terapia  un éxito.


Por ultimo remarcar que para un buen avance de la terapia, es fundamental también la coordinación de la familia, el cole, los terapeutas, y todas aquellas personas que rodean al niño. Solo así “caminando juntos hacia un mismo objetivo alcanzaremos el éxito”.

Olga Solé Cerdà

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