domingo, 2 de diciembre de 2012

Vivencias de una terapeuta ABA


El trabajo como terapeuta ABA, permite tener una relación muy estrecha con el alumno ya que la terapia es individual. Poder centrar toda nuestra atención en un solo niño permite que se avance mucho más rápido, sin ninguna limitación por problemas de tiempo u otro tipo de interferencias. La terapia es intensiva, permitiendo un vínculo muy especial entre el niño y la maestra, que pasan juntos una media de 15 horas semanales. Para alguien que no conozca la manera de trabajar podrá pensar que son muchas horas, pero estas son necesarias para ver los resultados que esta terapia es capaz de ofrecer. Además, el tiempo de la sesión incluye juegos, descansos, y varias actividades fuera de la mesa (jugar en el suelo, pasear, ir a la piscina...). Al trabajar individualmente con un niño, la terapia puede centrarse en aquello que el niño y su familia necesitan. 

A ojos del niño eres una persona de gran relevancia y entretenimiento ya que una parte del trabajo son los reforzadores o premios que obtiene de ti (juegos favoritos, cosquillas, abrazos...). El ver como el niño se pone contento cada vez que entras en el domicilio y ver que avanza día a día, en pequeños pasitos, supone una gran gratificación a nivel profesional.

En la terapia ABA, la familia adquiere un papel muy importante, de modo, que se le ofrecen  herramientas y estrategias útiles para poder ayudarles en el manejo de las rutinas, conductas problemas, etc, de su hijo, y con ello mejorar su calidad de vida.

                                                                                                                             Cristina Van Nood
                                                                                                                                  Terapeuta ABA

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