domingo, 28 de febrero de 2016

Cómo enseñar a tu hijo/a a realizar peticiones

La mayoría de los niños/as con autismo u otros TGD no poseen la habilidad de pedir. Esta dificultad, puede derivar en conductas disruptivas como llantos, rabietas, pataletas, etc... dado que el niño/a no tiene una herramienta de comunicación para expresar que desea y que no.  A continuación, les ofrecemos varios consejos sobre cómo enseñar dicha habilidad.



Objetivo: Enseñar o fomentar los mandos y/o peticiones de tu hijo/a

Qué hacer:

1. Para trabajar las peticiones existen unas habilidades prerrequisitas que vuestro hijo/a ha de tener:

   - Contacto ocular
   - Permanecer de pie o sentado 
   - Esperar la demora
   - Extender brazo o señalar

Si estas habilidades no están dentro del repertorio de vuestro hijo/a han de trabajarse antes de comenzar  la enseñanza de las peticiones.

2. Hacer un listado de los reforzadores, premios o juguetes más atractivos de vuestro hijo/a y otro listado de objetos neutros.

3. Existen diferentes niveles dentro de las peticiones que van de menor a mayor complejidad:

     - Empezaremos presentando dos objetos a elegir uno que le guste mucho y otro neutro con el objetivo de que extienda el brazo o señale el objeto que desea, siempre manteniendo un contacto ocular con el adulto que le muestra la elección.

   - Posteriormente, cuando el niño/a aprenda a elegir objetos, esos objetos atractivos pasarán a fotos que colocaremos en un panel, con el objetivo de que el niño/a elija de entre esos objetos cual desea, manteniendo un contacto ocular con el adulto que le muestra el panel.

   - Llegados a este punto, podremos enseñar a parte del panel de objetos, peticiones con objetos en estanterías donde el niño no tenga acceso, e ir generalizándolas a contextos naturales (ej : que elija que galletas quiere de un supermercado).

   - Si el niño posee lenguaje, este es el momento de añadir este aspecto. Le enseñaremos a entregar al adulto el objeto o foto del objeto que desea,  mencionando una aproximación del nombre de ese objeto. Posteriormente, le enseñaremos nombres completos de esos objetos y finalmente frases de peticiones ej:“quiero chuches”.

No debemos olvidar: la importancia del contacto ocular, de la mirada al adulto compartiendo lo que desea en ese momento.

Para cualquier duda, contacte con un profesional cualificado.

lunes, 22 de febrero de 2016

Relato de una mamá sobre su experiencia con la terapia ABA

Con éste relato me gustaría transmitir un mensaje de apoyo y esperanza a todas esas madres que, como yo, se enfrentan al reto diario de criar y educar a un niño con dificultades.

A los 24 meses de edad mi pequeña fue diagnosticada con retraso madurativo y derivada al equipo de atención temprana de la zona donde posteriormente fue valorada con objeto de determinar el tipo de apoyos que necesitaría en el colegio.
Aunque a los 30 meses poseía un amplio vocabulario, éste no era funcional, apenas desarrollaba juego simbólico, la atención conjunta era pobre y el contacto ocular escaso. Tenía también problemas alimenticios, ya que apenas masticaba sólidos, tan solo patatas fritas y galletas maría.
Todos estos motivos les llevaron a pensar que podía tratarse de un caso de TEA.
Cuando nos comunicaron sus sospechas  me derrumbé. Sentí una mezcla de dolor, impotencia, rabia, miedo y una inmensa tristeza que me desgarraba el alma.  De no ser por mi pequeña, por su sonrisa, por su ternura, por su inocencia…., no sé cómo habría podido sobrellevar tan duro golpe.

Determinaron que debía ser matriculada en un centro escolar ordinario con apoyos de pedagogía terapéutica y audición y lenguaje tres veces por semana.
Se incorporó al colegio poco antes de cumplir los tres años ya que nació en el mes de noviembre. Durante el primer trimestre tenía dificultades para prestar atención, apenas era capaz de realizar las tareas requeridas sin la ayuda de un adulto y le costaba seguir las rutinas del aula y desarrollar  funciones de autonomía personal,tales como quitarse el abrigo y colocarlo en su perchero para posteriormente sentarse en la asamblea con el resto de compañeros, colocar la mochila en su bandeja, etc. Tampoco controlaba esfínteres, por lo que yo le ponía todos los días una braguita pañal que le cambiaban tres veces a lo largo de la jornada.

Poco después de haber comenzado el cole, al que por cierto, iba muy contenta, recibí una información sobre un curso para padres de niños con dificultades al que decidí asistir de inmediato. Fue allí dónde conocí, entre otras a migas, a Rosa, quien me habló de “LA PIEZA DEL PUZZLE” y su extraordinaria forma de trabajar mediante la aplicación de la terapia ABA, una técnica que por desgracia todavía se aplica muy poco en España, pero mediante la cual se han obtenido muy buenos resultados en los EEUU, dónde lleva realizándose mucho tiempo. Siempre le estaré agradecida por ello.

Cuando se lo comenté a mi marido, decidimos concertar una cita con ellas. Primeramente valoraron a la niña durante cerca de dos horas y me sorprendió gratamente la fiel descripción que posteriormente  hicieron de ella, cómo habían captado a la perfección cuales eran sus aptitudes y dónde residían sus mayores dificultades.
Elaboraron un plan de trabajo  y se pusieron manos a la obra.

Poco tiempo después comenzamos a percibir los primeros resultados. Mi pequeña se mostraba mucho mas conectada al entorno y su contacto ocular había mejorado considerablemente. En el colegio también habían advertido todos estos cambios haciéndome saber durante la reunión del último trimestre que se había producido una gran mejoría en cuanto a sus aptitudes y actitudes en general.

Tras nueve meses de tratamiento, el balance no puede ser mas favorable. Poco a poco ha ido aumentando su vocabulario y su capacidad lingüística y comunicativa que un principio eran limitadas, han dado paso a un lenguaje mucho mas espontáneo y funcional. Ha desarrollado juego simbólico, del que nos hace partícipes a su papá y a mí constantemente y a día de hoy tiene control de esfínteres y come prácticamente todo tipo de alimentos sólidos. Afortunadamente puedo decir que mi niña va mejorando día a día en cada aspecto de su desarrollo: motriz, verbal, cognitivo…

Nunca estaré suficientemente agradecida a todo el equipo de “LA PIEZA DEL PUZZLE” por su profesionalidad, dedicación y apoyo.
Gracias a ellas mi pequeña se ha convertido en la niña que es hoy: mas atenta, mas risueña, mas comunicativa, mas cariñosa…., mas FELIZ. 
GRACIAS Ingrid, Sara, y Manuela por todo vuestro trabajo.  Sé que aún nos queda camino por recorrer y espero poder seguir contando con vuestra ayuda.

No puedo decir con exactitud cuál es el verdadero diagnóstico de mi hija: TEA, TGD, TEL, Retraso madurativo sin más…, lo que sí sé es que necesitaba ayuda y por fortuna la hemos encontrado.
Por supuesto, de vez en cuando tengo mis momentos bajos, ¿quién no los tiene?, pero cuándo veo luchar a mi pequeña,  desaparecen todos mis temores y vuelvo a la carga.

Nuestro deber como padres es ayudar a nuestros hijos a crecer y desarrollarse como personas de bien, pero sobre todo, a ser FELICES.  Esa es mi máxima ahora y por ello lucho con tesón y esperanza.


                                                                                                                                                      Paloma.

lunes, 15 de febrero de 2016

Como evitar y trabajar las “rigideces”

Llamamos “rigideces” a conductas no funcionales que el niño/a las que el niño se aferra y repite una y otra vez, y de no ser así se desencadena una conducta inadecuada como puede ser una rabieta.

Algunos ejemplos son: querer ponerse siempre la misma camiseta, o comer siempre con la misma cuchara, hacer siempre el mismo camino para ir al cole, sentarse en el mismo sitio para ver la tele, colocar una y otra vez el mismo objeto en un determinado lugar, etc.. .

Objetivo: Reducir y/o extinguir una conducta “rígida”  
                                         
Que hacer:

Seguro que ya conocéis a vuestro hijo lo suficiente como para anticipar que se va a producir una conducta “rígida”. Es más, a menudo es su propio entorno el que la mantiene para evitar que se produzca una rabieta. Pues bien, aprovechemos esta información para anticiparnos a la rigidez y trabajarla.  

Vamos a diferenciar dos formas de anticipación:

1.    La rigidez ya existe,  ya sabemos que va a ocurrir si el niño/a no cumple con su ritual, pero hoy hemos decidido que nos vamos a enfrentar a ello. Debemos utilizar lo que llamamos reforzamiento diferencial, es decir, yo ya sé que lo que va a ocurrir ahora va a provocar una queja en el niño/a, de manera que me voy a anticipar y voy a distraer la atención de mi hijo/a con alguna demanda que voy a reforzar. De esta manera estamos provocando una situación reforzante alternativa para el niño/a que haga que o bien se olvide de su rigidez o bien le merezca más la pena por lo reforzante que es, que empezar con una rabieta.

Ejemplos: si el niño/a siempre quiere el mismo plato para comer, podemos cambiarlo y poner su comida preferida en otro diferente provocando así que sea más atractivo comer que tener una rabieta por cambiar el plato. Otro ejemplo, si el niño/a siempre quiere ir por el mismo camino, escogeremos un reforzador potente y lo utilizaremos para redirigirle hacia otro camino y reforzarle por ello.

2.    Otra forma de anticipación sería el intentar evitar que el niño/a llegue a tener la rigidez. Es decir, si ya sabemos de la tendencia del niño/a a tener  determinadas rigideces, hacer su entorno y su día a día lo suficientemente variable de forma que así evitemos que aparezca la “rigidez”. A veces no nos damos cuenta de que somos nosotros mismos los que hemos creado un patrón repetitivo de conducta, hasta que un día se rompe y comprobamos que nuestro hijo/a no lo tolera. Por eso hay que estar atentos y anticiparnos a no crear estas rutinas.

Ejemplos: subir y bajar de casa a veces por el ascensor, a veces por las escaleras; a veces no ponemos el pijama antes de cenar y otras después; etc…  

No debemos olvidar: Reforzar que el niño/a tolere que cambiemos algo que él o ella quiere mantener y trabajar para evitar que se creen nuevas rutinas y rigideces.

Este tipo de conductas cuando aparecen, es recomendable que se trabajen y no evitar el enfrentarnos a ellas, ya que eso solo generará que se afiancen aún más ya que se irá una pero aparecerá otra y si no se trabajan cada vez tendrán una mayor frecuencia e intensidad.



domingo, 7 de febrero de 2016

Mi experiencia como terapeuta ABA (por Paloma Estrada)

Hola, mi nombre es Paloma.  Desde hace dos años trabajo como terapeuta en La Pieza del Puzzle, estoy licenciada en Psicopedagogía con Máster en Atención Temprana y especializada en terapia ABA. Antes de licenciarme, me diplomé en Educación Infantil y más tarde en Educación Especial.

Durante todos los años de universidad, jamás pensé que me iba a dedicar a esto, tenía claro que me gustaba trabajar con niños, luego fui más allá y comprendí que lo que me motivaba y realmente me gustaba era ayudar a los niños que tuvieran más dificultades. Aún así, cuando acabé mis estudios seguía descolocada, por mi cabeza la misma frase se repetía día tras día, “¿y ahora qué hago yo, con lo bien que estaba en la universidad?”. A todo esto le sumamos que acabé mis estudios en el momento menos apropiado, la crisis estaba en el punto más alto y las dificultades para encontrar trabajo eran muchas.

Fue cuando más desorientada estaba con respecto a mi futuro, cuando apareció Manuela. Bueno, realmente no apareció porque ya teníamos relación desde hace muchos años. Ella, sabiendo de mi vocación por trabajar con niños, siempre me había hablado de la terapia ABA, yo no tenía ni idea de en qué consistía, pero solo por la pasión con la que me hablaba de ella, me decidí a ir un día a observar a varios niños y ver el trabajo que realizaban ella e Ingrid en la consultoría que acababan de abrir.

Llegó mi primer día como observadora y me encantó, al segundo día me enamoró, no necesité ni un día más para darme cuenta de que me tenía que dedicar a eso. Rápidamente me matriculé en el master ABA, no podía perder más tiempo y además estaba impaciente por poder ser terapeuta. Mientras que estudiaba el máster tuve suerte porque empecé observando a niños e iba viendo sus avances, (niños que hoy en día siguen en terapia y que hoy en día siguen avanzando). Y al final también pude hacer prácticas, fue el estar en contacto con los niños lo que hizo que la terapia me fuese entusiasmando cada vez más, esta vez si que tenía ganas de acabar mis estudios para poner en práctica todos mis conocimientos, esta vez ya sabía que yo quería formar parte de La Piezza del Puzzle.

Finalmente acabé el máster y por fin iba a poder dedicarme a lo que quería. Al principio empecé con un poco de “miedo”, por el simple hecho de que para empezar a trabajar con los niños, primero tienes que tener un control instruccional sobre ellos y esta parte desde mi punto de vista era la más dura, puesto que era nueva para mi. Ahora después de trabajar con varios niños, sigue siendo lo más dura, pero ya no voy con esa inseguridad del principiante, ahora es pan comido.

La mayoría de estos niños con los que empecé , comenzaban de 0 incluso de -0, algunos no se mantenían sentados,  otros no comían, otros no paraban de llorar, otros se autoagredían… En fin, teníamos una liada… Todas estas conductas poco a poco  fueron desapareciendo y las sesiones comenzaban a ser divertidas, los niños aprendían, se lo pasaban bien y yo cada día estaba más contenta, porque veía que realmente esta terapia funcionaba.
Todo el progreso no es solo responsabilidad mía,  también es de  Manuela e Ingrid, de mis compañeras y de los padres que son muy obedientes y hacen caso a lo que se les diga.

Es cierto que hay días que son duros, ya que ellos como todos los seres humanos, también tienen días buenos y días malos. En este caso la paciencia es lo primordial, pero sobre todo es una oportunidad de demostrarte a ti misma que eres capaz y que eres una buena profesional. Que cuando una sesión se complica, ellos también aprenden, aunque sea más lento o se trabaje conducta, aprenden.

Yo personalmente estoy encantada, me levanto todos los días feliz gracias a que me dedico a lo que realmente llena, todos los días voy contenta a trabajar, cuando estoy tiempo sin ver a "mis niños" les echo de menos, no lo puedo evitar. Y se que ellos, aunque no lo manifiesten, también me echan de menos a mi. ¡Son los mejores y unos campeones!

Es una maravilla ver como avanzan, que la  alumna  que no se sentaba, ahora trabaja 2 horas y no se levanta de la silla. El que no comía, ahora come de todo. El que lloraba, dejó de llorar y aprendió muchísimas cosas. Y el que se autoagredía,  dejó de hacerlo.

Desde mi punto de vista, terapia ABA, es la terapia más completa, es la única con la que yo he comprobado que realmente se consiguen resultados. Y simplemente añadir para los que todavía no lo tienen muy claro, que si, que en terapia ABA somos estrictas y marcamos límites. Pero también somos muy cariñosas, también jugamos, también comprendemos, y es por eso, que cada día nos demuestran lo que nos quieren.

Quiero terminar dando las gracias a Manuela e Ingrid por hacer posible La Pieza del Puzzle. Pero sobre todo quiero dar las gracias a todos los padres por tener a los mejores niños del mundo y por la confianza que depositan en mi dejándolos en mis manos.


Paloma Estrada San Nicolás

domingo, 31 de enero de 2016

Programa de integración ABA en el colegio. El Aula (II) y El Recreo

Para la intervención en el aula además del sombreado, se pueden utilizar también los contratos conductuales, que ayudarán con el proceso del desvanecimiento de la terapeuta. De este modo, por ejemplo, podríamos establecer un contrato en el que por cada 5 minutos de trabajo correcto, sin ayudas, el alumno recibe un premio. Según se vaya cumpliendo con el contrato, se irá aumentando el tiempo que el alumno debe permanecer trabajando correctamente a la vez que vemos desvaneciendo la presencia de la terapeuta. El contrato conductual una vez que este correctamente establecido, puede pasar a quedar bajo el control de la maestra del aula. Con estos contratos podemos controlar tanto el tiempo de trabajo como las conductas disruptivas (He trabajado en silencio, he levantado la mano, he permanecido sentado, etc…).

Además de este tipo de contratos, una vez que la intervención está avanzada y el sistema está bien implementado podemos también utilizar uno que se revise al final al final del día. Este contrato tendría las conductas a cumplir, todas especificadas y claramente definidas. Lo podría controlar la maestra del aula, de tal forma que por ejemplo pondría una pegatina en la agenda si ha cumplido con el contrato para que al llegar a casa reciba el premio. El inconveniente de este contrato es que el reforzador es muy demorado, por lo que es importante que el alumno entienda correctamente las contingencias.

Fuera de la intervención en el aula, podemos realizar diferentes tipos de trabajo, como la intervención con la comida, si fuera necesario o bien intervención durante el recreo ya que es una muy buena oportunidad para trabajar las interacciones sociales con iguales.

A la hora del recreo, podemos aprovechar y trabajar diferentes tipos de interacciones de juego, dependiendo de las edades podrían ser: juego en grupo (fútbol, pilla-pilla, escondite…), juego simbólico (cocinitas, mamas y papas), juego cooperativo, etc…

Para que la intervención tenga éxito, es importantísima la colaboración de todos los profesores y del resto del personal del centro escolar, además de la autorización de los padres para que podamos incluir a sus hijos en nuestra terapia.

Gracias a todo esto, se pueden conseguir grandes avances dentro del ámbito escolar.
Celia Villoslada Díaz Rojas

lunes, 25 de enero de 2016

Programa de integración ABA en el colegio. El aula (I)

Antes de plantear una integración en el aula de referencia es importante que el alumno haya adquirido una serie de habilidades prerrequisitas que le permitan trabajar al mismo nivel que sus compañeros.

El método ABA, trabaja principalmente con la división de tareas aún complejas y/o abstractas tales como el lenguaje comunicativo, en una serie de pasos jerárquicos; cada uno de los cuales  es prerrequisito para adquirir el siguiente. De esta forma, conseguimos crear un ambiente de trabajo estructurado, para facilitar el aprendizaje. El niño es premiado por la superación de cada pequeño paso, sobre todo al principio de la intervención para mantener altos los niveles de motivación.

Dependiendo de la edad del alumno y de los objetivos del aula de referencia, serán necesarias unas habilidades prerrequisitas u otras, como por ejemplo permanecer sentado en la silla, colorear, recortar o escribir. Una vez establecido los objetivos, se trabajaran primero en casa mediante el “uno a uno” hasta que queden adquiridas. Es necesario antes de poder realizar la integración, que el alumno esté bajo control instruccional y responda de forma fluida a la terapeuta. Después empezaremos a trabajar en condiciones similares a las que se trabaja en el colegio, es decir, haremos simulaciones de situaciones que se trabajan en el aula, como por ejemplo el tiempo de la asamblea, como debe estar sentado, como levantar la mano para preguntar o responder cuando el maestro le pregunte. Una vez que estos pasos queden establecidos, podemos iniciar la integración en el aula de referencia. También haremos simulaciones del tiempo de trabajo con fichas, adaptadas a su edad y lo más parecidas que se pueda a las que estén utilizando en la clase, para que el alumno se acostumbre al método de trabajo y le podamos facilitar estrategias en caso de que sea necesario. Todo este trabajo se realizara mediante la técnica del sombreado y de la ayuda física.

El sombreado es una técnica que consiste en seguir los movimientos del alumno muy cerca con las manos, sin tocarle. El maestro después incrementa la distancia de sus manos con respecto al alumno. Al hacer el sombreado, podemos inmediatamente usar ayuda física en cuanto el alumno no responda o responda incorrectamente.

Las ayudas son estímulos que aumentan la probabilidad de que una conducta específica ocurra ante un estímulo específico, y por tanto pueda ser reforzada  aumentando así la probabilidad de que la próxima vez que se presente el estímulo el niño lo haga. Las ayudas físicas, dentro de que son las más intrusivas pues requieren del contacto físico, evitan que se cometan errores al principio y son las más utilizadas en programas de autonomía, ya que al darse la ayuda desde detrás del alumno, son más fáciles de desvanecer y eliminar cuando ya no son necesarias.

Dependiendo del nivel del alumno y de los objetivos, también debemos establecer si el alumno va a estar presente durante toda la jornada escolar o sólo durante una parte de ella y si es necesario un tiempo de trabajo “uno a uno” tanto dentro del horario escolar como posteriormente en la casa para reforzar el trabajo dentro del aula. 

Durante el tiempo que el alumno esté siguiendo la clase, se le mantiene con el resto del grupo realizando las tareas que la maestra proponga. La estructura de la sesión normalmente se suele dividir en Asamblea, Trabajo en clase, Recreo, Comida y Trabajo en clase de nuevo, pero esto podría variar en función de los colegios. La terapeuta utilizará el sombreado para interferir lo menos posible en el funcionamiento normal de la clase y favorecer el desvanecimiento posterior hasta conseguir que el alumno pueda permanecer sólo, sin ayudas para realizar el trabajo escolar.

Al principio de la intervención, la terapeuta se mantiene detrás del alumno para poder evitar escapes, ayudar en los momentos en los que el alumno no responde o en caso de que necesite ayuda con el trabajo que está realizando. Poco a poco la terapeuta se irá desvaneciendo, hasta que ya no sea precisa la presencia física en el aula, que será señal de que el alumno está integrado correctamente.

Celia Villoslada Díaz Rojas




domingo, 17 de enero de 2016

Experiencia de una terapeuta ABA

Mi nombre es Sara, tengo 30 años y soy Psicóloga especializada en discapacidad…y a estas alturas casi todos los que formáis parte de la pieza del puzzle ya sabéis quién soy. Hace más o menos de un año, por estas fechas, entre a formar a parte de este centro. Siempre había querido enfocar mi actividad profesional a este sector y la verdad, es que no se me pudo presentar mejor oportunidad.

Anteriormente, había tenido contacto con este mundo en otros centros o colegios…y sinceramente, había terminado decepcionada, no era lo que buscaba, no quería trabajar así, no quería volverme un profesional acomodado, que se acostumbra a su trabajo y hace lo mínimo,  simplemente pasa las horas, dando como resultado, como pude comprobar, niños que no avanzan, evolucionan o aprenden. Con esto, por supuesto, no quiero decir que todas las personas que trabajan en este mundo actúen igual, porque no sería justo ni real.

Pero a pesar de todo, lo primero que me llamó la atención de los niños de la pieza del puzzle era que su capacidad para aprender y avanzar de manera espectacular con el método ABA, con el que trabajan Manuela e Ingrid.

Para mí, lo fundamental de esta forma de trabajar es la individualidad que hay con cada niño. Desde el primer momento en que una familia se pone en contacto con el centro, todos los pasos llevados a cabo están especificados a las capacidades que presenta ese niño en concreto. Nunca se trabaja de la misma manera con dos niños, y si se está haciendo algo que no da resultados, se busca la manera de llegar hasta él. 

Hay una constante motivación y preocupación por el avance de cada niño. La realidad es que Manuela e Ingrid son un par de profesionales “como la copa de un pino”, como solemos decir por mi tierra,  de las que he aprendido y sigo aprendiendo cada día. Tengo que decir que por su parte hay una gran supervisión hacia cada niño, hacia sus logros y hacia cualquier material y contenido que se trabaje con él, vigilando en todo momento que los pasos dados sean los correctos. Esto hace evidentemente, que tanto yo, como mis compañeras, seamos profesionales exigentes con nosotras mismas, como ellas nos están enseñando. Y todo esto al final, significan ventajas en el desarrollo de los niños, ya que nuestro objetivo principal es dotarlos  del mayor número de capacidades y habilidades que nos sean posibles. 

Otro aspecto muy importante desde mi punto de vista para que todo lo que se hace con los niños sea significativo, es el compartir información con los familiares y el resto de profesionales que trabajan con ese niño. Manuela e Ingrid no presentan ningún tipo de hermetismo en este aspecto y eso me encanta, porque vuelve a dejar de manifiesto, que aquí lo que importa es el niño y su avance y todo su entorno ha de trabajar en la misma dirección por su bien.

Es para mí, muy importante y bonito poder observar el cambio que experimenta cada niño que entra en La pieza del puzzle. Porque todos y cada uno de ellos, aprende, evoluciona, adquiere independencia y autonomía y lo mejor de todo es que esto se traduce en una mejora de la calidad de vida para ellos y también para sus familias, que en última instancia es el objetivo primordial, que sus vidas mejoren. 

Los niños de la pieza del puzzle se vuelven más felices, por un motivo que a muchos les parecerá pequeño, pero que no lo es: empiezan a entender el mundo que les rodea. El mundo deja de ser ese sitio impredecible, en el que no entienden que pasa a su alrededor y nunca  pueden anticipar nada por si mismos. Empiezan a aprender a ejercer un control sobre lo que los rodea y a entender que sus actos tienen consecuencias y pueden influir en su entorno. Y esto es algo precioso. 

Este trabajo tiene un claro componente de mejora profesional, pero su parte más importante se compone de un ingrediente emocional. Los niños con los que trabajo, no son trabajo para mí. Ya forman parte de mí, son “mis niños”, con el permiso de sus padres!

Es imposible no implicarte ni quererlos, y aunque hay días que pueden resultar más complicados, ya que todos somos personas y nunca estamos igual, los buenos momentos ganan de largo a los que son un poco más difíciles. Me siento muy afortunada de vivir lo que estoy viviendo. Es una sensación de orgullo como hay pocas en la vida la que sientes cuando tus peques aprenden gracias a ti, cuando has conseguido que conozcan algo nuevo, que aprendan a hacer cosas por sí mismos,  cuando ellos te transmiten conocimiento gracias a las herramientas de las que les has dotado. Para mí, cada paso hacia delante que da un niño, es un paso también mío.

Soy una completa convencida de la terapia ABA, con la cual trabajo y estoy muy orgullosa de poder ayudar a través de ella. En contra de lo que muchos opinan, no es una terapia dura de llevar para los niños, es otra forma de trabajar que da buenos resultados y eso es lo importante. Es cierto que somos exigentes con ellos, pero también muy cariñosas y jugamos con los niños de mil maneras, cantamos, nos tiramos por el suelo, nos reímos, etc… la realidad es que los niños se sienten a gusto y nos lo transmiten, algunos de manera más clara, y otros de formas más sutiles, y siento que ellos también me valoran a mí.

Para terminar, agradecer a esos padres que confían en nosotras, porque es una gran responsabilidad  la que nos dejan, por mi parte, decir, que me esfuerzo cada día para que esa confianza siempre sea merecida. 

Un saludo para todos y…nos vemos en La pieza del puzzle!

                                                                                                                           Sara García