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lunes, 12 de marzo de 2018

Las palabras de Julia

Me llamo Julia, y soy la madre de un pequeño de 2 años y medio, que tiene muchos rasgos que lo clasifican dentro del espectro autista.
Al ver que nuestro pequeño no avanzaba, y que su desarrollo era atípico, decidimos buscar unas terapeutas que trabajaran con él y le ayudaran a superar sus limitaciones.

Un amigo mío psicólogo, me recomendó la terapia ABA y aunque nos fue difícil encontrar sitios donde trabajasen con este método en Madrid, al final dimos con las maravillosas terapeutas de la Piezza del puzzle.

Nuestro niño lleva solo 2 meses de terapia, pero en este tiempo hemos visto muchos avances: nuestro hijo comenzó a repetir palabras, a imitar muchísimo, está más "despierto", contesta a su nombre, hasta los trastornos de alimentación que tenían se suavizaron un poco.
Seguiremos llevándolo a terapia el tiempo que haga falta, y esperamos que su evolución sea positiva.
Las terapeutas ademas, son muy cariñosas con los niños y eso también importa mucho!

                                                                                                                                                   Julia. E

lunes, 27 de noviembre de 2017

Palabras de una Mamá: de Olga García

Encontrar en el camino a Ingrid y Manuela con su terapia ABA, ha sido como ver un cielo despejado y azul, después de mucho tiempo de tormentas. Mi nombre es Olga, y soy la mama de Matteo.

Desde que conocimos por casualidad el Centro La Pieza del Puzzle, Matteo con mucho esfuerzo está alcanzando cosas que parecía que no llegarían nunca. Cosas que en la educación pública no se molestan ni se esmeran en potenciar y que dejan a nuestros hijos a la deriva y sin rumbo.

Hacen una terapia intensiva, efectiva en los niveles en los que está el niño y con resultados. No engañan. No te cuentan historias bonitas sobre niños con autismo que llegan muy lejos, que se curan….cosas de esas que rechinan nada más oírlas. Van paso a paso, y no se sube un peldaño hasta que se consolida el anterior. Me parece el mejor método, para quien quiere ver la realidad de estos niños. Les hacen trabajar duro, si Matteo pudiera quejarse……………..jajaja, pero con cariño y respeto.

Matteo en este año y medio, fue poco a poco, marcando bien los pasos, y hoy consigue decir su nombre, nombrar vocales, números, colores……empieza su comunicación verbal, algo muy esperado por todos. Yo no sé dónde llegará, pero veo los pasos del camino…………y eso como madre, anima y emociona a la vez.

Si me preguntaran si recomendaría este centro, diría que sin ninguna duda!! Querremos seguir viendo cielos azules por mucho tiempo………………..

Muy agradecida por vuestro trabajo.

Un abrazo.

                                                                                                                            Olga García González.

lunes, 30 de octubre de 2017

Palabras de una mamá

Hola, nos hemos emocionado todos en casa escuchando a S.N.C cómo nos contó la despedida, y aún lo hacemos al recordarlo.
Me quedo sin palabras, para explicar lo que siente con vosotras.
Muchas gracias por todos estos años, de trabajo, profesionalidad e implicación.

Por encima de todo destacar vuestra implicación y apoyo, que me ha permitido confiar en vosotras, tener tranquilidad y verlo a él avanzar.
Nunca olvidaré sus primeras palabras, el primer beso, la primera vez que imito a un pato,  los colores, .... cosas que solo vosotras fuisteis capaces de conseguir, además de cuidarle.
Fuisteis mi luz en mi camino, aprendí mucho de vosotras.
                                                                                                                                                            Y.C

lunes, 25 de septiembre de 2017

La experiencia de Rocío Díaz Cebrián

Comencé mi historia como terapeuta hace un año en el lugar equivocado, ese lugar carecía de cosas indispensables para poder desarrollar un buen trabajo, fue una temporada muy dura en la cual sentía que esto se quedaba muy grande para mí (ya que yo no tenía la formación suficiente), no lograba entender y comunicarme con los niños, me sentía pequeña e inútil y a veces incapaz de mantener el control sobre ellos, comencé a realizar formación por mi cuenta, asistí a varios cursos pero no era lo suficiente para mí, seguía sintiéndome perdida, después de 6 meses de inseguridad, nerviosismo y lucha decidí abandonar ,ya que creí que allí mi formación no avanzaría lo suficiente.

 Un día sonó mi teléfono, eran los papás de una niña, querían que volviera a trabajar con su hija, pero esta vez era diferente porque mi trabajo sería con “LA PIEZA DEL PUZZLE”, viajé  desde un pueblo de Cáceres a Madrid llena de nervios, allí pude conocer el centro y a todo el equipo, me enseñaron su manera de trabajar y me sentí una más durante los 3 días de formación en el centro, conocí su trabajo en domicilios, su manera de archivar los datos recogidos de cada uno de los niños y además me ofrecieron la oportunidad de trabajar con los pequeños, en esos tres días me di cuenta que todo había cambiado que ya nada sería igual, empecé a recuperar la ilusión y a llenarme de fuerza y vitalidad. Desde entonces viajamos a Madrid cada 15 días para ver cómo van avanzando los programas y así resolver mis dudas y corregir todos aquellos fallos que se pueden haber cometido por mi parte, me han enseñado a realizar informes, recogida de datos, a llevar el control de la situación, a saber leer cada uno de los movimientos, gestos y sonidos emitidos por la pequeña, ¡me han enseñado tantas cosas que podría tirarme un día entero escribiéndolas!.

En 6 meses he sido capaz de llevar las riendas de mi negocio gracias a la atención y disponibilidad 24h de Ingrid, ya que todas y cada una de mis dudas han sido (y serán) resueltas de manera inmediata. La niña y yo ahora tenemos una comunicación y complicidad maravillosa, sus avances han sido gigantescos en pocos meses, su ansiedad ha bajado notablemente, el comportamiento es ejemplar comparado con el de meses atrás, ahora trabaja motivada y contenta, es por eso que cada día me voy al trabajo con una gran sonrisa en mi cara ¡y la enana también la lleva!!Sé que aún nos queda mucho, pero también sé que con la ayuda de “la pieza del puzzle” lo conseguiremos.

Todo esto debo agradecérselo a Ingrid por enseñarme a amar este trabajo y tener cada día más ganas de aprender, gracias por tu paciencia y por todo los valores y aprendizajes que me transmites cada día, también debo dar las gracias a los papás por confiar en mí.


Rocío Díaz Cebrián (Terapeuta ABA)

lunes, 17 de abril de 2017

Mi experiencia en el equipo de La Pieza del Puzzle…un camino maravilloso

Este camino de aprendizaje y descubrimiento comenzó hace ya cuatro años.

En 2013, una de las empresas más grandes especializada en atención a la salud mental y del comportamiento de niños, jóvenes y adultos en Reino Unido, me dio la oportunidad de trabajar en uno de los colegios con mejor situación geográfica del país. Ésta es Cambian Group. Mi experiencia con personas con TEA comenzó entonces en el colegio Purbeck View. Mis comienzos fueron torpes y cautelosos, además del añadido de los inconvenientes del idioma; pero el centro me proporcionó formación adicional y un grupo de trabajo con un gran sentido de equipo. Competencias que no solemos escribir en un currículum como Cariño y Paciencia son muy apreciadas en esta realidad. Después de un largo tiempo en el colegio de Purbeck, comencé a trabajar para una de las organizaciones sin ánimo de lucro más grandes del condado de Dorset, Autism Wessex, cuya primera escuela, por el año 1971, comenzó en una caseta de jardín del patio de una de las familias implicadas. Este centro llamado Portfield School, también me proporcionó formación continua y una de las experiencias más constructivas hasta el momento. A raíz de que cada vez me sentía más y más implicada, más y más entusiasmada, más y más segura y preparada; me decidí a estudiar el máster ABA para autismo.

Desde entonces me puse a indagar sobre el trabajo que se realizaba en España con la metodología ABA, con miras a un posible regreso, y entonces di con La Pieza del Puzzle. Muchos cambios sucedieron hasta que por fin conseguí formar parte de este equipo.
A pesar de todo lo vivido, en mi primer día estaba asustada, pero también intrigada. Todo era nuevo para mí. Manuela e Ingrid me ofrecieron la oportunidad de observar su trabajo personalmente, de aprender y de tomar las riendas. En La pieza del Puzzle se vive una atención personalizada (que en pocos lugares de España se puede disfrutar), se ofrece un programa educativo individual a cada niño, una supervisión constante del trabajo, y hay una tremenda implicación de cada uno de mis compañeros con cada niño. Es un equipo inconformista y luchador. Trabajamos habilidades que hubiese deseado se hubieran trabajado en una atención temprana con las personas a las que atendí en Inglaterra. He podido observar que los niños aprenden a centrarse en las tareas, a desarrollar habilidades básicas de atención, como que te miren o respondan a su nombre; de imitación, tan importantes para su aprendizaje en diferentes entornos y contextos, etc.


Creo que una de las cosas más importantes que comparto con todo el equipo, es la certeza de que nuestros niños, vuestros niños, son CAPACES; y luchamos porque este mundo es suyo y hay hueco para todos.

Beatriz de Andrés Salinas

domingo, 18 de septiembre de 2016

La importancia de creer ...

Cuando nos diagnosticaron TEA, después de una peregrinación de médicos durante 3 años te preguntas ¿y ahora... qué? Empiezas otro viaje, saltando de un profesional a otro, con esperanzas falsas, con tratamientos innecesarios, perdiendo tiempo, perdiendo dinero y sobre todo esperanza. Vas viendo como la "relación" con tu pequeña se deteriora, cómo te duele cada autolesión que se infringe y que no sabes cómo parar....

Y sin dejar de viajar un día tuvimos la inmensa suerte de dar con La pieza del puzzle, una bendita casualidad (porque desde las "sabias instituciones" no te mencionan esta metodología) y te encuentras con PROFESIONALES (sí, así, con mayúsculas) que de verdad creen en tu hija, en sus capacidades y en su mejoría y donde antes habíamos tenido una negrura ante nosotros empezamos a vislumbrar una luz, una luz que crece, que no deja de crecer...

Cris no era capaz de estar quieta más de 3 segundos, era incapaz de sentarse, era incapaz de comer sola, de mirarte, de jugar, de pedir... Tantas cosas por las que sufría ella y nosotros con ella... No. Ya no quiero pensar en el horror, en el negro otra vez...


En La pieza del puzzle, con todas sus SUPERPROFESIONALES (lo grito: Manuela, Paloma, Sara...) ha aprendido mucho y va a seguir aprendiendo. Me habéis devuelto a mi niña y espero que sigamos mucho tiempo porque aún tenemos mucho trabajo por delante, pero ahora sé que con vosotras es posible...

Paloma Cancela

martes, 5 de julio de 2016

Testimonio de Teresa y Jose Antonio, unos papás encantados con nuestro trabajo

Tenemos un niño precioso y muy feliz. Con 1 año y medio nos alertaron que algo pasaba con nuestro hijo ya que no realizaba las cosas propias de su edad con lo cual empezó el protocolo ordinario que seguramente habéis realizado todas las familias con niños TEA: atención temprana, pruebas médicas y finalmente el diagnóstico, retraso madurativo con rasgos TEA.

Sinceramente esperas que la palabra autismo no te la digan, piensas en un retraso madurativo que parece que suena mejor y es mas fácil de solucionar.
El golpe es muy duro pero casi no nos dio tiempo a digerirlo cuando estábamos  buscando soluciones con la esperanza de que fuera temporal, se pasara en poco tiempo, hasta que nos dimos cuenta que era mas complicado de lo que pensábamos,

Nuestro peque empezó con las terapias que te derivan de atención temprana, buscamos psicólogos infantiles que fueran a casa y todo lo que fuera necesario para que mejorara.

Mucha estimulación te repiten los profesionales y la buscas, pero yo necesitaba algo más los avances eran muy lentos y te desesperas en muchos momentos.

Otro papa me comenta que el lleva a su hijo a la pieza del puzzle que utilizan la terapia ABA la cual yo no había oído hablar nunca. Me hablan de Manuela e Ingrid, que son muy buenas terapeutas, así que sin pensarlo llamamos y quedamos para la evaluación 1ª con Ingrid la cual le decimos que necesitamos avances: no mira a los ojos, no nos hace caso en órdenes sencillas, le llamas y no te mira o no se vuelve, no imitaba, casi no señalaba, no pedía nada......bueno ya sabéis los rasgos típicos de nuestros chiquitines.

Llevamos desde enero en la pieza y sinceramente estamos muy contentos con los avances,ha mejorado muchísimo en visión ocular, en señalar, imitar, igualar, permanece quieto haciendo actividades, más autónomo, entiende ordenes sencillas y comprende más de  lo que pensamos,
Es muy cariñoso, y lo mas importante es que entra y sale contento y como os he comentado sigue siendo muy feliz a pesar de toda la presión que le metemos con las terapias.
Son grandes avances aunque van lentos y tenemos que tener paciencia y tranquilidad lo cual es bueno para nosotros y para el niño.

Lo que más nos preocupa es el lenguaje y que nos haga más caso pero tenemos esperanza que con la ayuda de las profesionales de la pieza esto se consiga.

Quiero agradecer la evaluación 1ª de Ingrid la cual nos animó mas todavía a empezar con ÄBA y por  supuesto con su supervisión y con el trabajo de la terapeuta María que nos parece muy bueno y a la que nuestro peque quiere muchísimo, entra con ella con alegría y ni se despide de nosotros.

Esa es la mejor señal de que el niño va bien.

De unos padres esperanzados,

                                                                                                                        Teresa y Jose Antonio.





lunes, 22 de febrero de 2016

Relato de una mamá sobre su experiencia con la terapia ABA

Con éste relato me gustaría transmitir un mensaje de apoyo y esperanza a todas esas madres que, como yo, se enfrentan al reto diario de criar y educar a un niño con dificultades.

A los 24 meses de edad mi pequeña fue diagnosticada con retraso madurativo y derivada al equipo de atención temprana de la zona donde posteriormente fue valorada con objeto de determinar el tipo de apoyos que necesitaría en el colegio.
Aunque a los 30 meses poseía un amplio vocabulario, éste no era funcional, apenas desarrollaba juego simbólico, la atención conjunta era pobre y el contacto ocular escaso. Tenía también problemas alimenticios, ya que apenas masticaba sólidos, tan solo patatas fritas y galletas maría.
Todos estos motivos les llevaron a pensar que podía tratarse de un caso de TEA.
Cuando nos comunicaron sus sospechas  me derrumbé. Sentí una mezcla de dolor, impotencia, rabia, miedo y una inmensa tristeza que me desgarraba el alma.  De no ser por mi pequeña, por su sonrisa, por su ternura, por su inocencia…., no sé cómo habría podido sobrellevar tan duro golpe.

Determinaron que debía ser matriculada en un centro escolar ordinario con apoyos de pedagogía terapéutica y audición y lenguaje tres veces por semana.
Se incorporó al colegio poco antes de cumplir los tres años ya que nació en el mes de noviembre. Durante el primer trimestre tenía dificultades para prestar atención, apenas era capaz de realizar las tareas requeridas sin la ayuda de un adulto y le costaba seguir las rutinas del aula y desarrollar  funciones de autonomía personal,tales como quitarse el abrigo y colocarlo en su perchero para posteriormente sentarse en la asamblea con el resto de compañeros, colocar la mochila en su bandeja, etc. Tampoco controlaba esfínteres, por lo que yo le ponía todos los días una braguita pañal que le cambiaban tres veces a lo largo de la jornada.

Poco después de haber comenzado el cole, al que por cierto, iba muy contenta, recibí una información sobre un curso para padres de niños con dificultades al que decidí asistir de inmediato. Fue allí dónde conocí, entre otras a migas, a Rosa, quien me habló de “LA PIEZA DEL PUZZLE” y su extraordinaria forma de trabajar mediante la aplicación de la terapia ABA, una técnica que por desgracia todavía se aplica muy poco en España, pero mediante la cual se han obtenido muy buenos resultados en los EEUU, dónde lleva realizándose mucho tiempo. Siempre le estaré agradecida por ello.

Cuando se lo comenté a mi marido, decidimos concertar una cita con ellas. Primeramente valoraron a la niña durante cerca de dos horas y me sorprendió gratamente la fiel descripción que posteriormente  hicieron de ella, cómo habían captado a la perfección cuales eran sus aptitudes y dónde residían sus mayores dificultades.
Elaboraron un plan de trabajo  y se pusieron manos a la obra.

Poco tiempo después comenzamos a percibir los primeros resultados. Mi pequeña se mostraba mucho mas conectada al entorno y su contacto ocular había mejorado considerablemente. En el colegio también habían advertido todos estos cambios haciéndome saber durante la reunión del último trimestre que se había producido una gran mejoría en cuanto a sus aptitudes y actitudes en general.

Tras nueve meses de tratamiento, el balance no puede ser mas favorable. Poco a poco ha ido aumentando su vocabulario y su capacidad lingüística y comunicativa que un principio eran limitadas, han dado paso a un lenguaje mucho mas espontáneo y funcional. Ha desarrollado juego simbólico, del que nos hace partícipes a su papá y a mí constantemente y a día de hoy tiene control de esfínteres y come prácticamente todo tipo de alimentos sólidos. Afortunadamente puedo decir que mi niña va mejorando día a día en cada aspecto de su desarrollo: motriz, verbal, cognitivo…

Nunca estaré suficientemente agradecida a todo el equipo de “LA PIEZA DEL PUZZLE” por su profesionalidad, dedicación y apoyo.
Gracias a ellas mi pequeña se ha convertido en la niña que es hoy: mas atenta, mas risueña, mas comunicativa, mas cariñosa…., mas FELIZ. 
GRACIAS Ingrid, Sara, y Manuela por todo vuestro trabajo.  Sé que aún nos queda camino por recorrer y espero poder seguir contando con vuestra ayuda.

No puedo decir con exactitud cuál es el verdadero diagnóstico de mi hija: TEA, TGD, TEL, Retraso madurativo sin más…, lo que sí sé es que necesitaba ayuda y por fortuna la hemos encontrado.
Por supuesto, de vez en cuando tengo mis momentos bajos, ¿quién no los tiene?, pero cuándo veo luchar a mi pequeña,  desaparecen todos mis temores y vuelvo a la carga.

Nuestro deber como padres es ayudar a nuestros hijos a crecer y desarrollarse como personas de bien, pero sobre todo, a ser FELICES.  Esa es mi máxima ahora y por ello lucho con tesón y esperanza.


                                                                                                                                                      Paloma.

domingo, 7 de febrero de 2016

Mi experiencia como terapeuta ABA (por Paloma Estrada)

Hola, mi nombre es Paloma.  Desde hace dos años trabajo como terapeuta en La Pieza del Puzzle, estoy licenciada en Psicopedagogía con Máster en Atención Temprana y especializada en terapia ABA. Antes de licenciarme, me diplomé en Educación Infantil y más tarde en Educación Especial.

Durante todos los años de universidad, jamás pensé que me iba a dedicar a esto, tenía claro que me gustaba trabajar con niños, luego fui más allá y comprendí que lo que me motivaba y realmente me gustaba era ayudar a los niños que tuvieran más dificultades. Aún así, cuando acabé mis estudios seguía descolocada, por mi cabeza la misma frase se repetía día tras día, “¿y ahora qué hago yo, con lo bien que estaba en la universidad?”. A todo esto le sumamos que acabé mis estudios en el momento menos apropiado, la crisis estaba en el punto más alto y las dificultades para encontrar trabajo eran muchas.

Fue cuando más desorientada estaba con respecto a mi futuro, cuando apareció Manuela. Bueno, realmente no apareció porque ya teníamos relación desde hace muchos años. Ella, sabiendo de mi vocación por trabajar con niños, siempre me había hablado de la terapia ABA, yo no tenía ni idea de en qué consistía, pero solo por la pasión con la que me hablaba de ella, me decidí a ir un día a observar a varios niños y ver el trabajo que realizaban ella e Ingrid en la consultoría que acababan de abrir.

Llegó mi primer día como observadora y me encantó, al segundo día me enamoró, no necesité ni un día más para darme cuenta de que me tenía que dedicar a eso. Rápidamente me matriculé en el master ABA, no podía perder más tiempo y además estaba impaciente por poder ser terapeuta. Mientras que estudiaba el máster tuve suerte porque empecé observando a niños e iba viendo sus avances, (niños que hoy en día siguen en terapia y que hoy en día siguen avanzando). Y al final también pude hacer prácticas, fue el estar en contacto con los niños lo que hizo que la terapia me fuese entusiasmando cada vez más, esta vez si que tenía ganas de acabar mis estudios para poner en práctica todos mis conocimientos, esta vez ya sabía que yo quería formar parte de La Piezza del Puzzle.

Finalmente acabé el máster y por fin iba a poder dedicarme a lo que quería. Al principio empecé con un poco de “miedo”, por el simple hecho de que para empezar a trabajar con los niños, primero tienes que tener un control instruccional sobre ellos y esta parte desde mi punto de vista era la más dura, puesto que era nueva para mi. Ahora después de trabajar con varios niños, sigue siendo lo más dura, pero ya no voy con esa inseguridad del principiante, ahora es pan comido.

La mayoría de estos niños con los que empecé , comenzaban de 0 incluso de -0, algunos no se mantenían sentados,  otros no comían, otros no paraban de llorar, otros se autoagredían… En fin, teníamos una liada… Todas estas conductas poco a poco  fueron desapareciendo y las sesiones comenzaban a ser divertidas, los niños aprendían, se lo pasaban bien y yo cada día estaba más contenta, porque veía que realmente esta terapia funcionaba.
Todo el progreso no es solo responsabilidad mía,  también es de  Manuela e Ingrid, de mis compañeras y de los padres que son muy obedientes y hacen caso a lo que se les diga.

Es cierto que hay días que son duros, ya que ellos como todos los seres humanos, también tienen días buenos y días malos. En este caso la paciencia es lo primordial, pero sobre todo es una oportunidad de demostrarte a ti misma que eres capaz y que eres una buena profesional. Que cuando una sesión se complica, ellos también aprenden, aunque sea más lento o se trabaje conducta, aprenden.

Yo personalmente estoy encantada, me levanto todos los días feliz gracias a que me dedico a lo que realmente llena, todos los días voy contenta a trabajar, cuando estoy tiempo sin ver a "mis niños" les echo de menos, no lo puedo evitar. Y se que ellos, aunque no lo manifiesten, también me echan de menos a mi. ¡Son los mejores y unos campeones!

Es una maravilla ver como avanzan, que la  alumna  que no se sentaba, ahora trabaja 2 horas y no se levanta de la silla. El que no comía, ahora come de todo. El que lloraba, dejó de llorar y aprendió muchísimas cosas. Y el que se autoagredía,  dejó de hacerlo.

Desde mi punto de vista, terapia ABA, es la terapia más completa, es la única con la que yo he comprobado que realmente se consiguen resultados. Y simplemente añadir para los que todavía no lo tienen muy claro, que si, que en terapia ABA somos estrictas y marcamos límites. Pero también somos muy cariñosas, también jugamos, también comprendemos, y es por eso, que cada día nos demuestran lo que nos quieren.

Quiero terminar dando las gracias a Manuela e Ingrid por hacer posible La Pieza del Puzzle. Pero sobre todo quiero dar las gracias a todos los padres por tener a los mejores niños del mundo y por la confianza que depositan en mi dejándolos en mis manos.


Paloma Estrada San Nicolás

domingo, 13 de septiembre de 2015

Testimonio de una madre

Ésta historia, nuestra historia que va a mano del autismo lleva ya 3 años y medio, desde cuando Caliopía (mi hija) tenía un poco más de 3 años. Desde un principio, me costó aceptar que ella no tenía un desarrollo típico, pero me costó más entender que su recuperación no dependía solamente de mí, ni tampoco de ella, que es un largo recorrido con avances y retrocesos y que los logros se alcanzan siempre en equipo: niño, padres, terapeutas, coordinadora y maestra.

A nosotros nos tocó estar en un país extranjero cuando nos dieron su diagnóstico, lo que fue una pega más para encontrar la mejor manera de ayudarla, puesto que el castellano no le resultaba solamente difícil de entender y hablar a ella, sino también a nosotros, su familia. Aun así a través de búsquedas en internet y un par de lecturas, di con varias terapias, entre ellas la terapia comportamental (ABA) y tuve la certeza de que era ésta  la que nos iba a ayudar a sacarla adelante. Otro trabajo fue encontrar con quien realizarla en Madrid y poder contar con el apoyo de verdaderas profesionales en ABA que estuvieran dedicadas y totalmente comprometidas con su trabajo, que fueran cariñosas con mi niña y buenas consejeras para los padres.

Sus avances fueron increíbles el tiempo que estuvo en Madrid (especialmente con Ingrid y Manuela) y sin esa base sólida (manejar las conductas disruptivas, llegar a la autonomía para sus necesidades, adquirir las primeras habilidades académicas y de juego) no nos hubiéramos atrevido a regresarla a Rumanía, a hacer ese gran cambio para continuar allí con  ABA, siendo conscientes que era para dar un paso más hacia su desarrollo, especialmente hacia la comunicación verbal y la adquisición de habilidades cognitivas en el idioma de su familia y en el que todos en casa le hablaban: el rumano.

Los años pasaron y tanto la niña, como nosotros hemos mejorado con las buenas y malas experiencias que te trae la vida: cambiamos de idioma, de países y ciudades, e incluso, al hacer terapia tanto en casa como en centros específicos, hemos pasado por varias terapeutas y coordinadoras, pero nunca hemos dejado de pensar y decir que la mejor opción para ella es la terapia  ABA. Fuera lo que fuera siempre nos ha acompañado en la lucha para vencer al autismo, y ha sido siempre nuestra amiga.

Nadie sabe hasta qué punto ella podrá avanzar en su desarrollo y en cuánto tiempo. A cada uno nos toca superar el cansancio, la desesperación y el miedo, pero hay lecciones aprendidas que me gusta repasar de vez en cuando, y que serían éstas:

- buscar siempre la mejor opción para mi niña

- no dejar que pase el tiempo sin hacer nada ya que es muy valioso para la recuperación

tener paciencia con ella y conmigo

- no rendirme, y pensar en los logros por más pequeños que sean y no en los fracasos

- estar agradecida, y siempre tener presente que el gran esfuerzo lo hace ella, no yo

-  aceptarla tal y como es

-  seguir luchando para que un día ella pueda entender lo especial y amada que es


Una mamá

lunes, 4 de mayo de 2015

Experiencia sobre la terapia ABA de Ana y Carlos

Cuando llevamos a nuestro hijo a La Pieza del Puzzle acababa de cumplir dos años. No hablaba (había dejado de emitir sonidos meses antes); no miraba a los ojos cuando le hablabas; no respondía a su nombre ni a órdenes sencillas; no se dejaba ayudar, retrayendo las manos en cuanto le tocabas; tenía conductas repetitivas y rígidas; aleteaba constantemente; no señalaba objetos, ni pedía cosas; lloraba cuando se le acercaban otras personas de la familia; no imitaba; y así un largo etcétera. 

Aquello eran muchos síntomas y todos en la misma dirección, TEA (Trastorno del Espectro Autista), y así nos lo ratificaron cuando lo valoraron en el equipo de Atención Temprana. 

Nos dijeron que tendría que recibir estimulación e investigando descubrimos la terapia ABA (Análisis Aplicado de la Conducta). Era una terapia que había surgido en EE.UU. y que parecía lograr avances con niños con TEA, aunque en España todavía no estaba muy extendida. El Equipo de Atención Temprana nos habló de “La pieza del Puzzle” donde se llevaba a cabo esta terapia, y afortunadamente estaba cerca de donde vivimos. Sin pensarlo dos veces, llamamos para que le hicieran una valoración a nuestro hijo, tenía entonces 22 meses.

El día de la valoración comprendimos que estábamos en manos expertas. Durante una hora aproximadamente, cinco terapeutas observaron y evaluaron de cero a nuestro hijo y descubrieron sus dificultades de forma pormenorizada. Manuela e Ingrid nos propusieron un programa de enseñanza individualizado para él, y comenzamos. Os queremos agradecer especialmente a las dos por ese día. Fue el empujón que necesitábamos. 

Comenzamos con cuatro horas semanales de terapia y rápidamente aumentamos a ocho tras ver la evolución de nuestro hijo. En tan solo dos meses y medio empezó a hablar de nuevo. 

En seis meses de terapia la evolución de nuestro hijo ha sido increíble. Ahora habla todo el tiempo (a veces demasiado porque repite como un lorito, ya que surgió el inconveniente de las ecolalias, aunque parece que lo está controlando poco a poco); nos llama por nuestro nombre y nos mira constantemente a los ojos cuando jugamos con él; responde a su nombre y a multitud de órdenes como: siéntate, ven, dame esto, señala, corre, etcétera; se deja ayudar y coger sin problema; no aletea y no tiene tantas rigideces; señala constantemente y ha aprendido muchísimas palabras; pide agua, pan, la tele, el ipad o cualquier cosa que le apetezca; imita gestos y juegos; canta canciones y le encanta estar rodeado de gente porque ya no llora cuando le abrazan, le cogen o le besan. Incluso podemos lavarle los dientes a fondo con la simple recompensa de jugar un poco con el ipad. 

Es algo increíble en el poco tiempo que lleva… o no tanto, porque cuando nos dejan ver las sesiones de terapia junto a Ingrid, nos lo explicamos todo. Es apasionante ver como trabajan durante dos horas. La cantidad de programas que llevan a cabo con nuestro hijo, y la forma en que lo hacen, con un cariño máximo y con un control de la situación que nos deja con la boca abierta. 

El pequeño no se levanta de la silla (ni quiere), si no se lo piden, ha aprendido a hacer cosas que nosotros ni siquiera nos imaginábamos que pudiera llegar a aprender tan pequeño y se le ve disfrutar todo el tiempo. Y todo esto aplicando una terapia que utiliza recompensas pero no castigos. A veces se enfurruña y llora porque quiere más recompensas (sobre todo jugar con el ipad), pero nada más.

Sabemos que es sólo el comienzo y que es un camino muy largo, pero lo que tenemos claro es que con la ayuda de Ingrid, Manuela, Paloma o cualquiera de las chicas (que nosotros ya idolatramos), será más fácil. Porque siempre nos ayudan con cualquier duda que tengamos y nos orientan en la dirección correcta, trabajan cualquier tema que les proponemos y son encantadoras. Ha sido una suerte haberlas encontrado. 

Espero que nuestro testimonio os haya ayudado.

                                                                                                                                         Carlos y Ana

lunes, 23 de febrero de 2015

Antes y después de ABA

Tenemos un peque encantador y precioso que se llama Víctor Aurelio. Cuando tenía aproximadamente año y medio sabíamos que “algo no iba bien”, y a los 2 añitos tuvimos un diagnóstico que se aproximaba al TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo) dentro del espectro del autismo. Desde los 2 años trabajamos arduamente para identificar y proporcionarle las terapias más adecuadas. En aquel momento leímos sobre ABA, y supimos que era una de las terapias más utilizadas en los Estados Unidos, sin embargo, cuando preguntábamos aquí en España por ABA recibíamos una clara sensación de rechazo a la metodología.  No era (ni es aún) muy conocida aquí, pero los profesionales parecen estar de acuerdo en que “ABA no”.  Y bueno, en aquel momento nos olvidamos de ABA e iniciamos la terapia que teníamos a nuestro alcance en los centros de atención temprana, que consistía en terapia cognitiva. Veíamos a los profesionales trabajar con ánimo y dedicación, pero nuestro hijo no hacía grandes avances.  Le tomaba mucho tiempo alcanzar algún logro, y al poco tiempo lo perdía. A esto se sumaban los fuertes problemas de conducta, sus autoestimulaciones y la gran variabilidad de sus estados de ánimo.  En el colegio también hacían todo lo posible, pero igual, nuestro peque hacía algunos avances y al poco tiempo retrocedía. Aquella inconsistencia nos preocupaba muchísimo, y llegamos a pensar que esta era la mayor limitación de nuestro pequeño: que no era capaz de avanzar de forma consistente.  
A medida que crecía aumentaban sus autoestimulaciones, comenzó a pegarse en la carita y a golpear los muebles, cosa que se convirtió en una conducta altamente estresante y disruptiva tanto para la familia como para el colegio.
En el 2014 cuando nuestro hijo tenía ya 5 años nos vimos en una coyuntura. Se nos iba su terapeuta, y en ese momento nos planteamos cambiar radicalmente de metodología. En nuestra búsqueda recordamos ABA y comenzamos a buscar algún centro o profesional en Madrid para explorar esta posibilidad.  Dimos con un par de opciones, pero al final, quienes tuvieron respuesta inmediata a nuestras necesidades y encajaron perfectamente en nuestra búsqueda fue el equipo de “la Pieza del Puzzle”. 

Nuestra vida cotidiana es un “antes y después de ABA”.  Desde el primer día, ABA comenzó a cambiar de forma radical nuestra forma de interactuar con nuestro hijo, e inmediatamente empezamos a ver cambios en su comportamiento y en su forma de expresar sus necesidades. Hemos aprendido a manejar mucho mejor sus rabietas, las cuales hace tan solo 4 meses eran frecuentes y al día de hoy son muy esporádicas y ocasionales. Hemos aprendido a reforzar de forma efectiva las conductas deseadas y a ignorar o trabajar las no deseadas, ayudando a modificar su conducta y a hacerla menos disruptiva y más adecuada. Hemos aprendido a comunicarnos mejor con él y a introducirle rutinas de manera más efectiva, a prestarle ayudas “por detrás” para que poco a poco sea más autónomo en temas como su higiene personal, vestirse, desvestirse, comer, etc.  En fin, que el primer impacto que tuvo ABA en nuestras vidas fue el de cambiar nuestra perspectiva y nuestra actitud.  Antes de ABA solíamos darlo todo por “evitar” las situaciones que pudiesen causarle “estrés” o “agobio” a nuestro hijo, con tal de evitar una rabieta. Con ABA aprendimos que estas situaciones siempre estarán allí, que son parte de la vida, y que en lugar de dedicarnos a “evitarlas” es más eficiente dedicar nuestro esfuerzo en que nuestro hijo aprenda a “manejarlas”.  También hemos aprendido que merece la pena incluso exponerlo a ciertas situaciones que le desagradan para ayudarle a modificar su conducta ante estas situaciones.  

En cuanto a los logros de nuestro pequeño, con la terapia ABA ha aprendido a imitar de forma consistente, lo que nos ayuda a enseñarle infinidad de cosas.  Durante meses e incluso años estuvimos insistiendo para sacar de él alguna que otra palabra.  Nos podíamos pasar largos minutos para lograr que nos dijera una palabra como “agua” o “patata” para acompañar sus peticiones, y con frecuencia tirábamos la toalla porque no había forma de que hiciera la petición verbalmente. Ahora pide las cosas con su voz siempre!!  Dice consistentemente “dame”, y repite las palabras que se le piden.  Aunque de momento es más que nada por imitación (nosotros le decimos la palabra correspondiente al objeto o acción que desea o que vamos a realizar), ya vamos notando cómo ocasionalmente sale alguna que otra petición o expresión espontánea.  Y es que no podía haber lenguaje espontáneo sin el paso previo de la imitación.  Nuestro hijo saluda con un lindo “hola” y se despide diciendo “adiós”.  Responde “buenas noches” y “hasta mañana” antes de irse a dormir. 

Nuestro hijo ha comenzado a jugar de forma funcional e independiente!!. Los días de invierno en casa ya no son un dolor de cabeza. Por indicación de sus terapeutas hemos readaptado su área de juegos en el salón, poniendo a su alcance actividades que le gustan y que sabe utilizar de modo funcional.  Ha aprendido a escoger lo que desea, a jugar solo, y a guardar (aún con un poco de ayuda) para luego coger el siguiente. Ha aprendido a hacer puzzles.  Comenzó con 9 piezas y ya hace puzzles de 30 piezas el solito.  Les encantan! Además, tiene en su estantería del salón juegos de memoria, lotos, ensartes, de clavar y de encajar. Ahora esta aprendiendo juegos nuevos en las terapias para seguir ampliado sus intereses, que luego se incorporarán a su estantería de juego independiente.  Lo que es mejor, hemos notado que a medida que disfruta del juego funcional y manipulativo, disminuyen sus autoestimulaciones!. Desde el segundo mes de terapia ABA, nuestro hijo muy pocas veces golpea su carita, y cada vez se van reduciendo otras conductas disruptivas.

Todo esto lo ha logrado en menos de 4 meses!!.  Es una alegría verlo sentadito en su mesa haciendo sus propias actividades en lugar de saltar sobre los muebles, tirar de las cortinas y golpear las mesas.  Víctor Aurelio sigue teniendo sus días buenos y sus días menos buenos, hay días en que está más tranquilo y atento y otros en que está más hiperactivo y en que aumentan sus autoestimulaciones. Pero le vemos avanzar. Y quienes estén leyendo esto y tienen pequeños niños con necesidades especiales saben que esa sensación no tiene precio. 

Quiero dedicar unas líneas a las personas que nos apoyaron y trabajaron con nuestro hijo desde sus 2 hasta sus 5 años.  Decir que la terapia ABA ha mejorado nuestra calidad de vida no pretende menospreciar el trabajo de los profesionales que trataron a nuestro hijo con anterioridad y que nos ayudaron a mantener la cordura tras el difícil diagnóstico, en la mayoría de los casos con mucho cariño y con un real interés en ayudarnos como familia. Estaremos siempre agradecidos.  Sin embargo hoy estamos convencidos de que nuestro hijo sí que necesitaba la metodología ABA, y que esta ha sido altamente efectiva en aprovechar las fortalezas de nuestro pequeño, hacer visibles los aprendizajes anteriores, y en ayudarle a controlar sus problemas de conducta.

Estamos sumamente comprometidos con este proceso, y sentimos que Ingrid y el equipo de La Pieza del Puzzle están igualmente comprometidas con nosotros. Es muy interesante y divertido ver cómo para el equipo de La Pieza, cada dificultad de mi hijo es un reto, y cómo se organiza un plan estructurado para ir venciendo los escollos paso a paso. Y lo más emocionante es ver cómo se van alcanzando metas concretas, y cómo una vez se alcanzan éstas se sacan del plan de trabajo y se ponen otras de mayor nivel y dificultad.  Es ver a tu hijo subir peldaños claramente y poquito a poco, lo que te permite al cabo de un tiempo decir “comenzamos en este punto y hoy hemos avanzado hasta este punto”. Es ver mejorar nuestra calidad de vida. 

Confieso que nunca me había sentido tan optimista desde que a nuestro hijo se le diagnosticó TGD. Nunca le hemos visto avanzar como en estos últimos 4 meses. Hubiésemos deseado comenzar con ABA 3 años atrás, pero nos sentimos satisfechos de que, aunque un poco “tarde”, tocamos esta puerta y estamos viendo los resultados. 

Como padres, nuestro deseo es que más y más padres en nuestra situación tengan acceso a información sobre ABA, y que comience a desaparecer ese rechazo con débil fundamento a una metodología científicamente validada y que de verdad funciona. Nuestro deseo es que los profesionales de la psicología acá en España comprendan que ABA no es una metodología de las llamadas “alternativas”, sino una  línea de terapia conductual que perfectamente puede ayudar a muchos de nuestros pequeños a regular y modificar su conducta para permitirles aprender de manera más eficiente.  De esta forma los padres de niños como el nuestro podrían desde el primer momento considerar ABA entre las posibles opciones de terapia, en lugar de descartarla a la primera, como nos ocurrió a nosotros.

Victor Aurelio Sigue avanzando!  Espero al cabo de un tiempo poder contar en este blog nuevos avances.

Laura Guerrero

domingo, 28 de septiembre de 2014

Mi experiencia como terapeuta (Por Olga Solé)

Para hablar sobre mi experiencia como terapeuta, debo remontarme  a mis años en la universidad. En segundo de carrera me ofrecieron hacer prácticas en un centro de Barcelona llamado Planeta Imaginario. Hasta entonces para mí, el Trastorno Autista era desconocido, exceptuando alguna clase de conceptos básicos, en alguna asignatura de psicología o trastornos del lenguaje.

Inicie mi primer contacto en el año 2000/01, a través de un curso de extensión universitaria sobre Trastornos del espectro Autista, en que durante todo el año se realizaba una formación tanto teórica como práctica sobre intervención en terapia ABA.
Mi primera experiencia fue sorprendente, tanto por las características del trastorno en si, como por la todo lo que implicaba aplicar una terapia conductual. Aun así,  no tarde en darme cuenta de la efectividad de la misma. Era realmente impresionante como los niños iban aprendiendo, integrando nuevos conocimientos, nuevas habilidades, reduciendo esas conductas disruptivas, conectando cada día más y más con la gente y el mundo que les rodea. Llegando a adquirir un buen lenguaje, que les permitía expresar emociones, deseos e inquietudes con total naturalidad.

Al finalizar el curso, tuve que volver a mi ciudad natal, pero me traje conmigo parte de esa experiencia que tanto me había aportado.
No fue hasta pasados unos años, que me surgió la oportunidad de iniciar mi labor profesional como terapeuta de niños con TEA. No dude ni un instante, hice maletas y me volví para Barcelona.

Durante todos estos años, he estado colaborando con distintos centros (F.I.P.A, Educa’m, IDAAP, Batega, Teayudo…) realizando intervenciones terapéuticas a muchos niños, cada uno de ellos distinto al anterior. Aprendiendo de ellos día a día, siendo para mí, “mis mejores maestros”.

Dentro del Autismo, la evolución de cada niño es distinta, y  está condicionada por muchos factores. Cada niño tiene una serie de fortalezas y debilidades diferentes de las que pueda tener otro, aunque ambos estén dentro de un mismo diagnóstico. En mi experiencia, he visto un poco de todo: niños con pocas  habilidades, que han iniciado una intervención temprana  y que han ido evolucionando  de manera  sorprendente  hasta  llegar a alcanzar habilidades propias de su edad, y otros en los que el aprendizaje ha seguido otro ritmo. Os comento esto, para remarcar la importancia  de  un PEI (Programa de Educación Individualizada), ya que cada niño es único y no sirve de mucho aplicar programas estándar con ellos.

No hay que olvidar también que para que un tratamiento logre los objetivos planteados, es importante  un trabajo multidisciplinar, donde el intercambio de opiniones y puntos de vista de los distintos profesionales, haga de la terapia  un éxito.


Por ultimo remarcar que para un buen avance de la terapia, es fundamental también la coordinación de la familia, el cole, los terapeutas, y todas aquellas personas que rodean al niño. Solo así “caminando juntos hacia un mismo objetivo alcanzaremos el éxito”.

Olga Solé Cerdà

domingo, 20 de julio de 2014

El comienzo de una nueva y grata experiencia con ABA

ABA llegó a mis oídos hace ya bastante tiempo a través de una excelente compañera de profesión que lleva años dedicándose en cuerpo y alma a ésta terapia.
Al principio me sonaba extraño, y sinceramente no comprendía mucho en qué consistía, pero ahí mantuve hibernando esa inquietud por saber, por profundizar en sus bases.

Así fue que yo me fui especializando en el ámbito de la Intervención Familiar, y a lo largo del camino, en los diversos proyectos en los que he tenido la oportunidad de trabajar, he ido identificando que una de las mayores dificultades con las que se encuentran las familias con niños/as, con o sin TGD, son los problemas de conducta.

Mientras tanto, y de forma paralela, he seguido escuchando atentamente las historias y los avances que mi buena compañera va consiguiendo con ésta terapia, así que hace poco decidí dar un paso más, y adentrarme en éste complejo mundo de niños con TGD que reciben la terapia ABA, para conocer desde bien cerquita sus bases, su fundamento, su aplicación y sus ventajas.

La cuestión, es que como profesional me considero completamente multidisciplinar, lo cual hizo que al aterrizar en ABA, me surgieran infinidad de preguntas: ¿Cómo distingues algunas estereotipias (como correr) de un comportamiento funcional?, ¿Es posible no conocer el antecedente de la conducta e intervenir igualmente?, ¿Podemos eliminar sus rigideces?, ¿Interfiere el plano afectivo/emocional en su conducta?. ¡Demasiadas preguntas!.
Algunas de éstas preguntas y muchas más que me han surgido y me seguirán surgiendo, he tenido la oportunidad de responderlas a través de éste gratificante periodo formativo, otras, espero que me las pueda ir dando la experiencia.

Pero de las cosas que he aprendido, si hubiera una respuesta común a todas, es qué cómo en cualquier caso de intervención, es fundamental conocer bien al niño/a, sus características, y a ser posible conocer también su entorno, su dinámica familiar, etcétera.
Al mismo tiempo, es imprescindible partir de la base de que los niños/as con TEA, aunque poseen una gran variabilidad en sus características intrapersonales (como todos los niños/as) comparten por lo general, una serie de características comunes: existencia de rigideces, ausencia del mantenimiento ocular, etc. Por lo que a la hora de intervenir, debemos partir de dichas características y no tratar de generalizar aspectos que pudieran ser comunes a los demás niños/as en su misma etapa del desarrollo.

Otro factor de éxito para el desarrollo de la terapia, es la implicación de la familia en la misma. Qué exista congruencia entre lo que las terapeutas trabajan en las sesiones, con lo que hagan padres, madres y familiares en la vida diaria del niño/a es esencial también para que las habilidades que los niños y niñas van aprendiendo, se mantengan a lo largo del tiempo, y sean reforzadas de manera adecuada.

En definitiva, son muchos los avances que he podido observar en muy poco tiempo. Desde aumento de habilidades en interacción social, lenguaje y mantenimiento ocular, adquisición de nuevas habilidades como montar en bicicleta, control de esfínteres, alimentación, etc.

Desde mi punto de vista, el seguimiento individualizado de cada uno de los casos, y la dedicación conjunta entre el niño/a, la familia y el/la terapeuta, y la constancia hacen que ABA sea sin lugar a dudas una terapia de lo más gratificante y efectiva.
Observar los pequeños avances que van realizando los niños en cada una de las áreas, que te devuelvan una mirada de juego, una sonrisa…. es una satisfacción que no se suple con nada.

¡Gracias por la experiencia!
  Marta Bravo Rojo




domingo, 1 de junio de 2014

Manías, manías y más manías (por Mónica Labrador)

Mi hija tiene 6 años, es súper maniática tiene todos los papeles de convertirse en Jack Nicholson en “Mejor Imposible” sino se la empieza a cortar y a poner remedio.

Siempre tiene alguna manía, que de repente un día desaparece y dices ¡que bien, ya está!, pero no, enseguida coge otra nueva rápidamente. Siempre digo. pero ¿por qué tiene que estar siempre con alguna?, y las terapeutas me dicen que los tiempos muertos y el aburrimiento tienen la culpa.

Lo bueno es que enseguida que la vemos, la intentamos trabajar para que desaparezca lo más rápido posible, no conviene que se la deje hacer mucho una cosa que es inútil y no le está aportando nada.

Entre sus manías están las que van y vuelven, son las que yo llamo estacionales, por ejemplo, en invierno le da por chupar las solapas del cuello del abrigo, y en verano que no hay abrigo ya no hay manía, pero al año siguiente allí está de nuevo esperando y recae, así que desaparece momentáneamente pero no del todo.

Luego están las manías que hacen gracia a la gente, y que para mi son de todo menos graciosas. Dice la abuela: “Mira que graciosa que mete los muñecos de pocoyo en la lavadora”, no es una gracia es una manía mamá porque cada vez que voy a poner la lavadora allí están los muñecos dentro que mas de una vez han sido lavados y centrifugados. O, "Mira que ordenada que coloca todos los felpudos de los vecinos",  no es orden es manía, como viera uno fuera de su sitio allí que iba a colocarlo, hasta que un día desapareció, ahora pasa por delante de los felpudos y nada, lo cambió por colocar los cojines del sofá.

Aunque a veces nos digan que los cambios no son buenos para ellos, depende, debemos cuidar de no hacer todos los días lo mismo, por ejemplo:  debemos de cuidar de  no ir siempre al mismo parque, ni por el mismo camino de ida y vuelta porque sino el día que variamos por la circunstancia que sea  nos la montan, y  tienen que acostumbrarse a ir a todos los lados por el camino que sea. 

Mi hija que es muy visual cuando pasábamos cerca del centro comercial al que íbamos habitualmente lloraba sino íbamos, y todo porque igual habíamos ido últimamente mucho más que a los otros, identificaba ese centro comercial como único,  así que tocaba variar y por eso vamos a parques diferentes, hacemos actividades diferentes, todas informadas con sus pictos y fotos, pero se que puedo ir a por el pan por un camino u otro porque ya la he enseñado que vamos a por el pan, y no que vamos a por el pan por este camino.

Yo creo que ellos hacen una huella de memoria de todos estos recorridos y está bien, pero no puede ser una huella única, rígida, tienen que ver que no pasa nada si se va por otro lado, o por lo menos eso intento inculcarla, y es verdad que cada vez sale mas contenta de casa y sufre menos con esos cambios.

En casa también le varío mucho las cosas, las meriendas, los utensilios de comer, los juegos, ¿os habéis dado cuenta si cuando hacen el puzzle o el encaje lo empiezan siempre por el mismo lado y lo acaban de la misma manera?, prueba a cambiárselo a ver que pasa sino tendremos ahí una nueva manía o rigidez. Si siempre quieren las misma canciones y sino  se enfadan  o ponerse los mismos  zapatos, ¡Ay! los zapatos, después de llevar al cole todos los días zapatillas cuando llega el verano y tiene que ir con sandalias, lo primero que piensa y lógico  estos no son mis zapatos de todos los días, y la monta, no se los quiere poner,  pero protesta una semana, y acaba poniéndoselos como si nada, ya cada vez menos, este año no ha protestado apenas, los ha mirado como diciendo ¿y esto?, pero se los ha dejado poner bien. Veo que este tipo de conductas, al estar más trabajadas, cada vez le duran menos.

Se que le saldrán nuevas manías y rigideces pero  ahí estaremos para quitárselas, y espero que cada vez sean en menos numerosas.

¿Y vosotros? ¿Qué manías tienen vuestros hijos, y como se las quitáis? Me gustaría mucho que las compartierais conmigo.

Un beso


Mónica

domingo, 25 de mayo de 2014

La historia de mi hijo Fabio

La primera vez que oí hablar sobre el método ABA fue a la madre de uno de los compañeros de clase de Fabio. A pesar de que ella me hablaba ilusionada y esperanzada, yo la oía desde el escepticismo. Algo que aprendí pronto del autismo, de la discapacidad y sus tratamientos es que va acompañado de importantes sumas de dinero.  Éstas se adornan con frases con las que dan a entender que lo más importante es la atención hacia el niño y no el dinero, y cuanto más dinero hay habrá más atención y tratamiento, después va el niño y sus necesidades. Mi conclusión antes de terminar de oírla, fue que ABA era una más de las muchas opciones que fui descubriendo poco a poco.

Esta conversación fue a primero de curso,  donde a pesar de haber obtenido plaza en un aula de referencia, las atenciones a los niños TEA eran prácticamente nulas. Esto se debe a que la especialista designada no tenía ni experiencia ni conocimientos para tratarlos.  Al final del curso me volví a cruzar con esta madre y su hijo,  y al pasar junto a nosotros el pequeño dijo “Hola Fabio” yo me quedé impactado al comprobar su avance. Este niño en clase había estado tan limitado en sus atenciones como Fabio y cuando lo conocí presentaba una mayor dificultad que Fabio en cuanto a la comunicación. La gran diferencia entre ambos durante todo el curso  había sido ABA, uno había estado recibiendo tratamiento por terapeutas  ABA y el otro no.

Fue en ese mismo momento cuando  tomé la decisión de que, dentro de nuestras humildes posibilidades, Fabio tenía que recibir terapia ABA.

Durante los últimos seis meses, Fabio ha estado recibiendo esta terapia en casa.  Esto me parece muy importante ya que el niño se acostumbra a comportarse según sus indicaciones en un terreno que le es conocido, y no en uno determinado que pudiera condicionar su comportamiento de antemano.

El avance en Fabio ha sido paulatino pero constante, observándose una diferencia considerable en estos seis meses y una gran mejora en todos los aspectos.  Ahora que los padres hemos empezado a entrar en las sesiones, es cuando de verdad estamos comprobándolo y a la vez aprendiendo para formar parte activa de la terapia y adoptarla para nuestro día a día.

Yo seré el primero en entender el escepticismo de quien nunca haya probado ni oído hablar sobre esta metodología, pero sin ningún otro interés que no sea la mejora de mi hijo, recomendaría y animaría a otras familias a que el tratamiento que elijan para su hijo sea con terapia ABA. A pesar de estar empezando con esta terapia, he visto en estos seis meses un beneficio para mi hijo y su entorno, y no sólo  en su compañero de clase.

                                                                                                            Juan Antonio Piñero