sábado, 6 de julio de 2013

Experiencia de una practicante ABA

Sí nos detenemos a pensar en el diagnostico de autismo encontraremos que los síntomas y características son en su mayoría conductas disruptivas o desadaptativas, esto nos lleva a pensar que el tratamiento de estas conductas favorecería la adaptación al entorno, integración en aulas "comunes" (con pares), interrelación social, independencia, mejora en la comunicación, ampliación de intereses, juegos, movimientos, mejora en calidad de vida, mayor implicación en áreas sociales, escolares y familiares, , entre otras conductas.
Y es aqui donde entra ABA. ABA es el análisis aplicado a la conducta, el cual esta adaptado e individualizado a las necesidades del alumno identificando así sus debilidades o carencias al igual que sus fortalezas las cuales ayudaran como herramientas para la efectividad del tratamiento. 
Como investigadora me dediqué a buscar otros tratamientos y compararlos con ABA, y al terminar la amplia búsqueda llegue a la conclusión de que el análisis de la conducta es sin duda el tratamiento más optimo para los trastornos del desarrollo y no simplemente por que yo lo dedujera sino por que tenemos un sin fin de evidencia científica la cual sustenta esta afirmación. Los tratamientos adicionales podrían tener cierto impacto en el alumno sin embargo a largo plazo pueden no ser permanentes y funcionales. 
Para terminar me gustaría hacer hincapié en una crítica que en ocasiones se le hace al tratamiento ABA, la cual me llamo mucho la atención. Regularmente se podría ver al tratamiento como una gran implicación tanto económica como de tiempo sin embargo existen estudios que nos demuestran que el costo de no proporcionar tratamiento a estos chicos podría ser mucho mayor a largo plazo ya que la dependencia de una persona adulta puede implicar el tiempo y la economía de varios familiares o de alguna institución de latos costes. 
Pensemos a largo plazo y con una visión amplia para el futuro de estos pequeños!
                                                                                                                                    Laura Rico 

domingo, 16 de junio de 2013

Datos objetivos

Nuestro trabajo se basa en datos objetivos, para ello se registra de manera sistemática cada respuesta del niño sea correcta o no. Estos datos se anotan en gráficas que nos permiten tener una visión objetiva y global de la ejecución del niño en cada programa y de esta forma, podemos analizar si el niño mejora o no en la adquisición de cada habilidad. 



En caso de que el niño no muestre avances en un programa determinado, los datos nos ayudarán a buscar otro procedimiento que ayude a lograr una mejora en su ejecución. 
Si los datos muestran que el niño está aprendiendo y que ha adquirido el criterio de meta pasamos a enseñar un paso más complejo dentro de esa habilidad objetivo, por ejemplo, si el niño ha aprendido a realizar juego de construcción de 6 piezas pasaremos a entrenar la realización de construcciones de 8 piezas. 
El concepto de criterio de meta se refiere a la adquisición de un objetivo dentro de la habilidad que estemos trabajando, consideramos que un niño tiene un objetivo cuando lo realiza correctamente un 90% de las oportunidades de respuesta en dos sesiones consecutivas. Por ejemplo, si estamos entrenando la habilidad de imitación y el niño obtiene un 90% en dos sesiones consecutivas en el conjunto objetivo (tocar nariz, aplaudir y dar un beso), se considerará por aprendido. 
A continuación, se realizará la generalización de dicho conjunto objetivo, en este caso, con una persona que no haya formado parte de la enseñanza. Para considerar la generalización como óptima se deberá obtener como mínimo un 80% de respuestas correctas. 

La habilidad se dará por aprendida cuando el niño obtenga en un pre-test un 90% de respuestas correctas, en cualquier conjunto objetivo nunca antes entrenado. Un pre-test es una prueba en la que evaluamos sin ayudas y sin pistas si el niño tiene una habilidad y por lo tanto la ha generalizado.

sábado, 8 de junio de 2013

Experiencia de una terapeuta ABA

Aunque parezca un tópico, entrar en contacto con ABA cambio mi vida!!!. Parece una afirmación muy drástica, pero fue lo que ocurrió. Aunque soy licenciada en Psicología, trabajaba en un banco y aburrida de mi trabajo, decidí buscar algo relacionado con mi carrera, y entonces llego ABA…

Encontré un master que formaba en terapia ABA para niños con trastornos del desarrollo y decidí probar, y ahí encontré lo que quería hacer. Durante el tiempo de prácticas me fui dando cuenta de cómo realmente se van consiguiendo avances día a día, como los niños mejoran aunque con mucho trabajo y mucha tenacidad.

Una de las cosas que más me convenció de esta terapia es como se individualiza para cada niño en función de sus habilidades, no hay recetas, ni nos interesan las etiquetas, para empezar a trabajar con un niño solo nos interesa que habilidades tiene y cuales no y en función de eso preparar un itinerario personalizado.

Como tanto el niño como la terapia en sí están en constante cambio para adaptarse a los avances, es importante tratar de que el niño esté constantemente motivado, lo que hará que produzca un progreso positivo, que a su vez motiva a los terapeutas y a los padres que ven como su hijo mejora.

La terapia ABA es mucho trabajo, constancia y máxima implicación por parte de todos, pero también es motivación y alegría cuando vamos consiguiendo los objetivos, como cuando un niño dice su primera palabra o hace su primer puzzle.

                                                                                                         Celia Villoslada Díaz de Rojas

sábado, 25 de mayo de 2013

El lenguaje

Sin duda, lo que mas suele preocupar a los padres, es la ausencia o dificultad de aprendizaje que presenta un niño en el área del lenguaje.
A continuación, describiré los primeros pasos para enseñar a un niño a hablar. En un primer momento, enseñaremos a imitar sonidos o palabras. Es recomendable que esta enseñanza ocupe gran parte de la sesión, en mi caso ocupa más de un tercio, una hora para sesiones de tres horas, siempre en pequeñas dosis y con los reforzadores mas potentes.
Fase 1: aumento de vocalizaciones. Una vocalización es cualquier sonido producido por las cuerdas vocales.
Paso 1: el terapeuta se sienta frente al niño a medio metro.
Paso 2: el terapeuta dice “Di …….” Y se refuerzan inmediatamente las vocalizaciones.
Paso 3: si el alumno permanece callado, se prueba a hacerle cosquillas, caricias o actividades corporales (por ejemplo saltos), que puedan producir vocalizaciones y se refuerza inmediatamente cualquier sonido que emita.
Fase 2: someter las vocalizaciones a un control temporal. El objetivo de esta fase es que el alumno repita el sonido que el terapeuta ha emitido en menos de cinco segundos.
Paso 1: el terapeuta se sienta frente al niño a medio metro.
Paso 2: el terapeuta dice “Di …….” Y se refuerza cada respuesta que se emita después de los cinco segundos tras la indicación del terapeuta.
Fase 3: imitación de sonidos. Enseñaremos al niño a emitir sonidos específicos que luego usara para emitir palabras. Usaremos sonidos que hemos escuchado anteriormente, en esta ocasión, tendrá que emitirlos cuando nosotros se lo pidamos, es recomendable antes de pasar a la siguiente fase que emita diez sonidos, incluyendo tres consonantes (por ejemplo: a,e,i,o,u,ba,fa,da,m,ta). Los pasos de enseñanza serán iguales a los de la fase 2.
Fase 4: primera palabra. El objetivo es que el niño encadene sonidos diferentes.
Paso 1: emitimos una palabra, como “mama” y reforzamos cualquier aproximación.
Paso 2: emitimos la palabra, y vamos modelando la respuesta, siempre reforzando aproximaciones más cercanas a la vocalización.
Paso 3: si hay dificultades podemos segmentar la palabra en unidades más pequeñas (por ejemplo: a ; ma ; mam; y finalmente: mamá) 
Es muy importante que el alumno este cómodo y que sea para él una actividad muy reforzada. 
El artículo es un resumen del libro “the me book”, si desea ampliar la información recomiendo su lectura.

Rocío González Iribarren