viernes, 26 de enero de 2018

Cómo evitar que el niño/a se escape

La probabilidad de que un niño/a con autismo se escape, se calcula en torno al doble que en los niños con desarrollo típico. Si a a esto unimos que en la mayoría de los casos, el niño/a no será capaz de dar sus datos personales,  el problema se multiplica y crece el miedo entre las familias de que un día el niño/a pueda salir corriendo de casa o en la calle y le pueda pasar algo. 

La solución no es fácil, a continuación os dejamos algunos consejos prácticos que esperamos os sean de utilidad:

- En primer lugar, hay que trabajar de forma anticipada. No esperar a que surja el problema para intervenir, sino adelantarnos a él y "entrenar" a vuestro hijo/a para poder evitar en la medida de lo posible las fugas.

Tendremos en cuenta la edad así como la capacidad cognitiva del niño/a a la hora de enseñar o intentar hacer comprender que debe permanecer a nuestro lado. En función de esto, y ayudándonos de  imágenes, podremos explicar al niño/a una historia social que le facilite la comprensión de la norma de no escapar, así como de sus posibles consecuencias, o si su capacidad es menor, simplemente utilizar un pictograma que el niño/a reconozca como "prohibido escaparse". Este pictograma, podremos llevarlo con nosotros siempre que salgamos de casa y enseñárselo al niño/a como recordatorio, o también puede estar colocado en la puerta de casa para que el niño/a pueda verlo y evitar así que salga de casa.

- Todas las familias, saben cuales son las zonas de mayor riesgo de fuga de sus hijos/as, algunos son los parques, otros los centros comerciales, en casa, etc... Esta información nos puede ser muy útil, para poder trabajar y entrenar al niño/a in situ. Se trata de ir a esos sitios y enseñar al niño/a que debe permanecer a nuestro lado. Para ello, llevaremos con nosotros algún reforzador (por ejemplo su chuchería favorita), y pasearemos con el niño/a, recordando a través del pictograma que no debe escaparse. Si el niño/a permanece a nuestro lado le iremos reforzando por ello, al principio en intervalos de tiempo cortos, que iremos ampliando poco a poco a medida que avancemos en el entrenamiento.

Estaremos atentos por si el niño/a entra en fuga, para retenerlo y volver a recordar a través del pictograma que es lo que esperamos de él/ella.

- Otra forma de anticiparnos al problema, es enseñar al niño/a que siempre tiene que saber donde están mamá o papá. A través del juego del escondite, podemos en un primer momento en casa y después incluso fuera de ella, enseñar al niño/a a buscar al adulto. Por ejemplo: la mamá se esconde y el niño/a tiene que encontrarla, cuando lo hace recibe un premio por ello. Al principio, será necesaria la ayuda de otra persona que guíe al niño/a en la búsqueda, después, esta persona se irá desvaneciendo, hasta que el niño/a se acostumbra a saber donde está su madre en todo momento y de lo contrario, buscarla.

- Otra ayuda que se puede valorar, es incluir a un perro entrenado en evitar fugas en niños/as con autismo en la familia. El perro va unido a través de un arnés al niño/a cuando salen a pasear, de manera que si el niño/a tira del mismo porque intenta escapar, el perro se tumba y bloquea que el niño/a pueda irse. 

- Por último y sobre todo para niños/as no verbales, es muy importante que siempre lleven consigo una identificación donde aparezca su nombre, dirección y teléfono de contacto.

Sois las familias los que mejor conocéis a vuestro hijo/a, si consideráis que existe riesgo de fuga, no dudéis en trabajarlo y enfrentaros al problema, la solución no pasa por evitar salir de casa o ir a sitios de mayor riesgo, eso limitara vuestra vida y la de vuestro hijo/a. Si lo consideráis necesario, siempre podréis solicitar la ayuda de un profesional que os guiará para conseguir superar las dificultades con las que os podáis encontrar.






miércoles, 17 de enero de 2018

Diagnóstico - DSM V -

La concepción del autismo ha cambiado significativamente a lo largo de los últimos años, gracias al enorme avance que se está produciendo en su investigación.

La última versión de la clasificación internacional de trastornos mentales más importante el DSM - V (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders - 5), así lo refleja incluyendo el autismo dentro de los trastornos del neurodesarrollo, dejando a un lado la antigua conceptualización de Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD).

Los trastornos del neurodesarrollo tienen su origen en el periodo de gestación y se caracterizan por deficiencias en el desarrollo que producen limitaciones en áreas específicas  o globales a nivel personal, social, académico, laboral, etc....

El autismo pasa a denominarse Trastorno del Espectro Autista (TEA), reconociendo así una sintomatología común a todos los individuos en un amplio abanico de fenotipos. Desapareciendo así los diferentes subtipos denominados: Síndrome de Rett, Síndrome de Asperger, Trastorno desintegrativo de la infancia y  Trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

En la nueva clasificación, se considera que las características fundamentales del autismo son:

- Desarrollo en la interacción social y de la comunicación claramente alterado, y
- Repertorio muy restringido de actividades e intereses.

Los criterios diagnósticos del TEA (Trastorno del Espectro Autista) según el DSM- 5 (APA, 2013) son:

A.-  Deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social en diversos contextos, manifestados por lo siguiente, actualmente o por los antecedentes:

   A.1 Deficiencias en la reciprocidad socioemocional, como por ejemplo son:
  • acercamiento social anormal
  • fracaso en la conversación normal en ambos sentidos,
  • disminución en intereses, emociones o afectos compartidos,
  • fracaso en iniciar o responder a interacciones sociales
   A.2 Deficiencias en las conductas comunicativas no verbales utilizadas en la interacción social, por ejemplo:
  • comunicación verbal y no verbal poco integrada,
  • anormalidad en el contacto visual y del lenguaje corporal,
  • deficiencias en la comprensión y el uso de gestos,
  • falta total de expresión facial y de comunicación no verbal.
   A.3 Déficits en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de relaciones; por ejemplo: 
  • dificultad para ajustar el comportamiento a diversos contextos sociales,
  • dificultades para compartir el juego imaginativo o para hacer amigos, 
  • ausencia de interés por las otras personas
B.-  Patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades que se manifiestan en dos o más de los siguientes puntos, actualmente o por los antecedentes (los ejemplos son ilustrativos pero no exhaustivos):

   B.1 Movimientos, uso de objetos o habla estereotipada o repetitiva; por ejemplo:
  • estereotipias motrices simples, 
  • alineación de juguetes, 
  • cambio de lugar de los objetos, 
  • ecolalia, 
  • frases idiosincráticas 
   B.2 Insistencia en la monotonía, excesiva inflexibilidad a rutinas, o patrones ritualizados de comportamiento verbal y no verbal; por ejemplo:
  • elevada angustia ante pequeños cambios, 
  • dificultades con las transiciones, 
  • patrones de pensamiento rígidos,
  • rituales de saludo, 
  • necesidad de seguir siempre la misma ruta o de comer los mismos alimentos cada día
   B.3 Intereses muy restrictivos y fijos que son anormales en cuanto a su intensidad y focos de interés se refiere; por ejemplo:
  • fuerte vínculo o elevada preocupación hacia objetos inusuales, 
  • intereses excesivamente circunscritos y perseverantes
   B.4 Híper o hiporreactividad a los estímulos sensoriales o interés inusual por los aspectos sensoriales del entorno; por ejemplo: 
  • aparente indiferencia al dolor/temperatura, 
  • respuesta adversa a sonidos y texturas específicas, 
  • oler o tocar excesivamente objetos, 
  • fascinación visual con luces o movimientos
C Los síntomas tienen que manifestarse en el periodo de desarrollo temprano. No obstante, pueden no revelarse totalmente hasta que las demandas sociales sobrepasen sus limitadas capacidades. Estos síntomas pueden encontrarse enmascarados por estrategias aprendidas en fases posteriores de la vida.

D Los síntomas causan deterioro clínico significativo en el área social, laboral o en otras importantes para el funcionamiento habitual.

E Las alteraciones no se explican mejor por una discapacidad intelectual o por un retraso global del desarrollo. 

La Discapacidad Intelectual (DI) y el TEA se encuentran frecuentemente unidas. Para poder realizar un diagnóstico del TEA y del DI claramente diferenciado, la comunicación social debe situarse por debajo de lo esperado a nivel general del desarrollo.

Así mismo, las personas con deficiencias notables de la comunicación social, pero que no reúnen criterios para el diagnóstico del TEA, tienen que ser evaluadas para diagnosticar un nuevo trastorno que ha definido el DSM-5 denominado “trastorno de la comunicación (pragmático) social”. La diferencia principal con un TEA es que en el trastorno de la comunicación social no se cumple el criterio diagnóstico B, por lo que no se observan patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades...

Y además de los criterios diagnósticos, debe especificar si:
  • Se acompaña o no de discapacidad intelectual,
  • Se acompaña o no de deterioro del lenguaje,
  • Está asociado a una afección médica o genética, o a un factor ambiental conocido,
  • Está asociado a otro trastorno del neurodesarrollo mental o del comportamiento, con catatonia.

También debe especificarse el nivel de severidad: 
  • Nivel 1: necesita ayuda
  • Nivel 2: necesita ayuda notable
  • Nivel 3: necesita ayuda muy notable

Si analizamos el contenido de estos criterios diagnósticos, observamos que, independientemente de los dos síntomas fundamentales, se incluye un criterio referente al inicio sintomatológico (C), de manera que sólo puede diagnosticarse el TEA si los criterios A y B se manifiestan durante la primera infancia. El motivo de la inclusión de este criterio temporal es el de poder diferenciar entre el TEA que, por definición, aparece muy precozmente, del trastorno desintegrativo de la infancia, que se manifiesta después de un periodo de aparente normalidad no inferior a los 2 años de edad.



miércoles, 10 de enero de 2018

La generalización

" Es curioso, pero mi hijo ha aprendido a decir pipi para ir al baño en casa, pero en el colegio es incapaz de hacerlo" ¿Por qué ocurre esto? A menudo los padres nos hacen este tipo de comentarios, es frecuente encontrarnos con que los niños sean capaces de realizar una serie de logros en un lugar y no en otros. Para dar explicación a este hecho, tenemos que hablar de la generalización.
Podemos definir  la generalización como la transferencia de un aprendizaje que se realiza en un contexto a otro contexto diferente del original. Por ejemplo, siguiendo el caso de la frase inicial, sería la transferencia del aprendizaje de control de esfínteres de casa al colegio.
La modificación de los estímulos, las personas o los contextos pueden hacer que aprendizajes ya adquiridos dejen de tener respuesta o se produzca un aumento en el número de errores. Este fenómeno, no solo se da en los niños con trastornos del desarrollo, también lo encontramos en el desarrollo típico, por ejemplo cuando el niño se enfrenta al reconocimiento de palabras escritas en letra impresa o manuscritas. Pero la diferencia radica en que si bien el niño con desarrollo típico aprenderá a realizar dicha generalización a lo largo de su evolución, al niño con trastorno del desarrollo tendremos que enseñárselo a través de la terapia. Así, cada aprendizaje nuevo, tendrá una fase de enseñanza, tras la cual llegará la fase de generalización, no dándose por adquirido hasta que no se dé la superación de la misma.
 La generalización en terapia se trabaja de forma programada y de múltiples maneras, por ejemplo: modificando la complejidad de los estímulos, cambiando de contexto, cambiando de personas, etc...
Además, siempre que trabajamos con niños con trastornos del desarrollo se ha de tener en cuenta un fenómeno relacionado con la generalización denominado "sobreselectividad estimular" o "atención selectiva". En los años 70 Loovas realizó el siguiente experimento: enseñó a niños con desarrollo típico y a niños con trastorno del desarrollo a discriminar entre figuras masculinas y femeninas. Después del entrenamiento se comprobó que los niños de desarrollo típico discriminaban las figuras en base a una gran gama de estímulos, mientras que los niños con trastornos del desarrollo lo hacían pero teniendo sólo un rasgo en cuenta, por ejemplo, el calzado o el pelo. Por lo tanto, si se suprimía ese rasgo, el niño con trastorno del desarrollo fallaba en la discriminación, mientras que el niño con desarrollo típico continuaba discriminando las figuras ya que se basaba en otros rasgos o en el conjunto de los mismos.
Este fenómeno, hace que el trabajo del terapeuta sea complejo, ya que además de las características únicas y particulares de cada niño, ha de tenerlo muy en cuenta a la hora de la programación y planificación de la generalización de las habilidades que estemos enseñando.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Os deseamos felices fiestas!!

La Pieza del Puzzle os desea Feliz Navidad, gracias a tod@s por formar parte de este pequeño pero gran equipo. Nuestros mejores deseos para el año 2018, que venga lleno de alegrías e ilusiones. 


lunes, 18 de diciembre de 2017

Guía de juguetes para niños con autismo

La Unidad de Neurorrehabilitación Infantil del Hospital de Manises (Valencia), especializada en el tratamiento de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), publica una guía de juguetes para niños con autismo, dirigida a padres y profesionales que trabajan con esta población. Dicha guía, se divide en las siguientes secciones, organizadas en función de las habilidades que se pretenden trabajar:

       * Juguetes que trabajan la pisicomotricidad gruesa y fina.
       * Juegos para estimular el desarrollo sensorial.
       * Juguetes para favorecer la comunicación y el lenguaje.
       * Materiales para desarrollar la lecto-escritura.
       * Juegos de reglas, estrategias y planificación.
   Juguetes para trabajar el aprendizaje de conceptos y materiales que permiten desarrollar el juego simbólico.  

También incluye una sección dedicada a bebés y un apartado de nuevas tecnologías, donde se recogen aplicaciones para tablets y moviles, que se agrupan teniendo en cuenta las características del niño, su nivel madurativo y las habilidades que pretendan reforzarse.

La guía completa se encuentra disponible en el siguiente enlace:
http://images.hospitalmanises.es/xpress/manises/resources/image/11_12_13GUIA_DE_JUGUETES_NAVIDAD.pdf

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Consejos prácticos para enseñar y motivar a abrir regalos

Cuando entregamos un regalo, a todos nos gusta ver qué cara pondrá la persona cuando lo abra, ver qué sorpresa se llevará, y comprobar si ha gustado. Para un niño/a con autismo, abrir regalos puede ser algo totalmente indiferente, si no se ha trabajado previamente, incluso puede que no sepa que es lo que tiene que hacer y que la situación le resulte estresante.


A continuación, les ofrecemos una serie de pautas para enseñar a vuestro hijo/a a abrir regalos.

Objetivo: Enseñar y motivar a abrir regalos

Qué hacer:

1. Es importante la anticipación, no podemos enseñar al niño/a el mismo día o en el mismo momento en el que se entregan los regalos. Un día o dos antes, del día señalado comenzaremos a trabajar.

2. Tendremos preparados, varios tipos de  papel de envolver regalos, diferentes tamaños de cajas, y reforzadores primarios (chuches, galletas, snacks,... ) que le gusten al niño/a.

3. Sentados en una mesa con el niño/a, de forma que nos vea, empezaremos a envolver las diferentes cajas, poniendo el reforzador primario dentro. Dependiendo de la habilidad que tenga el niño/a, puede incluso ayudarnos a hacerlo.

4. Una vez envueltas las cajas, se le invita al niño a que las desenvuelva. La primera vez, podremos utilizar la imitación, mostrando nosotros como se hace y que él/ella lo imite. De forma que cuando las desenvuelva se encuentre con su reforzador primario, qué podrá comerse.

5. Si el niño/a no tiene la habilidad de imitar, podremos hacer que desenvuelva los regalos dándole ayuda física, nos colocaremos por detrás, cogeremos sus manos con las nuestras y le daremos la ayuda para que desenvuelva y encuentre así su recompensa.

6. Repetiremos el ejercicio las veces que sean necesarias hasta que veamos que nuestro hijo/a ha aprendido a abrir regalos. Es importante que estas repeticiones no sean continuas en el tiempo, las realizaremos de forma espaciada. Por ejemplo, una vez por la mañana y otra por la tarde.

7. También es importante, que el día señalado, los regalos vengan envueltos con algún reforzador primario dentro, si es necesario avisad a la familia para que lo sepa.

No debemos olvidar:

Anticiparnos a las situaciones que pueden crear estrés en nuestros niños/as y trabajarlas con antelación.

Para cualquier duda, contacte con un profesional cualificado.